lunes, 27 de agosto de 2012

PRESENTACIÓN DE "FRONTERAS DEL VIENTO"



Queridos hijos, familiares, amigos/as, compañeros/as, alumnos/as...
Estimados escritores/as y poetas...
Los espero en la presentación de mi libro, el viernes 31 de agosto de 2012, a las 17.45 hs, en la sede de la Federación de Cooperadoras Escolares, Dpto Rosario, calle FELIPE MORÉ 929, Rosario.
Queda calle Eva Perón (ex Córdoba) a la altura del 5.100.
Tendré el honor de que sea presentado por los escritores Silvia Florentino y Favio Ceballos y de que nos reciba con unas palabras el Presidente de la Federación Gustavo Mogues, a quienes agradezco infinitamente su gentileza.
¡¡¡SERÁ UN PLACER INMENSO COMPARTIR ESTE SUEÑO DE MI VIDA CON UDS.!!!


...y a los amigos, amigas, escritores y poetas lejanos, los recibiré en mi corazón porque sé que estarán acompañándome espiritualmente.
¡¡Un abrazo y un beso enorme a todos!!
Haydée

domingo, 26 de agosto de 2012

FOTOS EN CONCEPCIÓN, CHILE

"Cuando pa' Chile me voy /cruzando la cordillera..."
Estuve en esta bella ciudad desde el 13 hasta el 19 de agosto.Fui allí a participar del Segundo Encuentro de Poesía Hispanoamericana (CUPHI II)
Me traje un hermoso recuerdo no sólo de los días pasados bajo su cielo tan cubierto de nubes, sino de la amabilidad de su gente.La ciudad nos contuvo entre aguaceros y sus ratitos de sol, que no nos impidieron conocerla un poco en los momentos libres del Congreso. Casi no tienen vida nocturna; esa vida que en nuestras ciudades comienza a las nueve de la noche, cuando recién salís a cenar, reuniéndote con tus amigos o compartiendo momentos con tus familiares. A las diez de la noche ya cierran los lugares habituales para comer.Con Ana María y Rubén, noctámbulos caminantes, encontramos, por suerte,  un barcito muy cálido "Long Play", donde nos quedamos hasta pasadas las doce cantando en karaoke y charlando con un grupo de jóvenes chilenos, en un intercambio de nuestros pesares comunes y de algunas ventajas de cada uno de los países hermanos...porque más allá de quienes nos gobiernen, la gente común, los que nos levantamos cada día para trabajar, o estudiar, o caminar la vida, siempre encontramos que no tenemos diferencias.
Frente a la Catedral de Concepción

Tribunales, Concepción
Comparto algunas fotos, donde estoy yo...no por ególatra...sino porque me gustó estar en esa ciudad a la que fui también con la esperanza de un abrazo amigo que-¿nunca sabré por qué?-no llegó. Pero, así es la trama de nuestra existencia, no sabés qué cosas va a enlazar a tu destino. Embarcando hacia Concepción, en el ómnibus que nos llevaba hasta el avión, conocí sin pensarlo a un amigo de las redes de internet, habitante de Santiago, en vuelo con sus hijos a un evento, en un encuentro impensable de preveer. Y lo más notable es que, cuando lo miro, me dije "Yo a este señor lo conozco y es tal persona"; algo muy loco, que él mismo, al conversar con Ana y conmigo, confirma con su nombre.Y ya de regreso a Santiago, esperando sola en el Aeropuerto de Concepción, una comerciante chilena, habitante de Talcahuano (ay, Talcahuano!!!que no pude llegar a vos), me regaló después de una cálida charla en que intercambiamos ideas y sentimientos comunes, una piedra, la piedra de la cruz, la piedra de los amores imposibles...¿Tan lejos está aún otro cielo cordillerano de mi vida?
De compras en la Peatonal
En los jardines del Parque Cousiño, Lota

Como siglos atrás...Lota
El otoño y yo...mi vida hoy...
Y bajé al Chiflón del diablo, la mina de carbón. Atrás, Roberto, el minero guía, que me llevó de su brazo para ayudarme(¡¡dieta urgente,jajaja!!) y me hizo sentir una reina.
"Fumando espero /al hombre que yo quiero..." Bueno, ni fumo ni espero a ningún hombre...sólo aguardo lo que el destino aún me tiene reservado, aquí o allá, tal vez en tu tierra, tal vez en la mía, junto a los grandes amores de mi vida:Luis César, Adriana, Germán, Claudia, Jose, Silvana, Camila, Agustín, Ana Clara, mi familia, mis amigas y amigos que se ríen conmigo en las buenas y me bancan en las malas...que de todo trae este sendero terrenal.
Haydée Norma Podestá
Fisherton, Rosario, 26 de agosto de 2012

lunes, 20 de agosto de 2012

"FRONTERAS DEL VIENTO"


Diseño de tapa de mi nuera Claudia Colaccini sobre uno de mis cuadros. La fotografía me la sacó mi nieta Camila Cárcamo.
 Y finalmente nació...
El viernes 10 de agosto salió de la imprenta mi primer hijo literario editado. Hay otros pugnando por salir al mundo; algunos pensados y armados desde mi adolescencia...otros más recientes. Pero la vida me ha regalado el poder ver un libro enteramente mío, más allá de las publicaciones en antologías y revistas de educación y en mi blog literario.
La proximidad del viaje a Chile para participar del CUPHI  II (Segundo Congreso Universal de Poesía Hispanoamericana), Concepción, Chile 2012, hizo que su presentación oficial fuera en esta ciudad el miércoles 15 de agosto, en la Sala de Conferencias de la Universidad Católica. Para mí fue muy emocionante, compartir y recibir los comentarios positivos de participantes de Chile, Argentina, Méjico, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Israel. Quedan ejemplares de mis FRONTERAS DEL VIENTO en esta Universidad y en manos de los representantes de mi país y de estos países hermanos.
Pero ahora falta lo más importante para mis afectos...hacerlo conocer en mi ciudad. Compartirlo con mis amores cercanos, mi familia, mis amigos, mis alumnos.
Hace pocas horas regresé de Concepción, donde una lluvia pertinaz acompañó nuestros días, que se extendieron desde el 13 al 19 de agosto. Sólo nos fue regalado un día de sol el jueves, hecho que me permitió bajar a la mina de carbón suboceánica "El Chiflón del Diablo" en Lota. ¡¡Experiencia increíble donde pude palpar lo que es sumirse en la oscuridad total mientras el agua gotea y hace resbaladizo el piso que se transita!!
Hace pocas horas...todo llega...todo pasa...
Me traigo la gloria de los paisajes, el calor de los nuevos amigos y la nostalgia de un abrazo que se perdió en el tiempo.

sábado, 21 de julio de 2012

EUCALIPTUS CENTENARIOS

El lucero vespertino me guiña brillos detrás de las ramas levemente agitadas por el viento del atardecer.
Las inmensas copas de los viejos eucaliptus plantados por quién sabe qué osado gringo colono o qué ignoto criollo se yerguen inconmovibles al paso del tiempo, testigos mudos de vidas ya perdidas en la memoria de lo que fue y no se rescata.
Recuerdo que en mi niñez existía un rancho de adobe con su galería quinchada debajo de las ramas centenarias que agitan el menor soplo de brisa. El tronco de estos árboles es tan grueso que, ya en los días de mi infancia, se necesitaban los brazos de cuatro o cinco de los chicos que jugábamos a su sombra para poder abarcarlo.
En sus ramas anidaban los horneros y también se veían nidos de gorriones. Hoy han sido invadidos por las cotorritas australianas que emigraron hace unos años de las islas por los sucesivos incendios de los pastizales isleños. Sus enormes "casas de departamento", entretejido de ramas con varios pisos por donde asoman para pelearse las parlanchinas avecitas de color verde brillante, ponen manchas de color oscuro entre las hojas alargadas. Cada tanto parte desde allí una bullanguera bandada que recorre el predio de varios jardines aledaños, desdibujando en el cielo los límites que los hombres ponemos sobre la tierra. Me gusta quedarme sentada contemplando el vuelo ruidoso que, finalizado el círculo de la expedición, las lleva de nuevo a los nidos colgantes donde continúan discutiendo quien sabe qué intimidades con las otras que quedaron escondidas en el misterioso hueco que les sirve de morada.
Recuerdo que juntábamos del suelo las cápsulas de las semillas de los eucaliptus, las que íbamos enhebrando con el tiempo ilimitado de los primeros años, para hacer collares y adornarnos con los mismos. A veces, cuando encontrábamos el tesoro de la pluma de una pirincha o de alguna gallina de las que pululaban por el campito, hacíamos vinchas con los collares y las rematábamos con aquel adorno emplumado, para salir luego a la desbanda entre medio de los pastizales, modelando el grito con nuestra mano sobre la boca, en una imitación perfecta de los "indios" de las películas de cowboys que veíamos los fines de semana en los cines del centro. Y en esa correría alocada en medio de los yuyos altos y de los cardales, más de una vez tropezábamos con una nidada llena de huevos que la libertad de las gallinas escondía de los ojos de los humanos. Entonces, nos tocaba a las niñas juntarlos en nuestras faldas ( aún no se usaban los pantalones para las mujeres) y salíamos hacia alguna de las casas reclamando el premio de un "cóctel" (batido de la yema de huevo con azúcar y aligerada con un chorro de oporto o marsala), que nuestras abuelas y después nuestras madres nos daban para que creciéramos fuertes...y que también di en la infancia a mis propios hijos.
Mis enormes eucaliptus...Cuántas miradas se han perdido en el tiempo, de tantas personas que los hemos ido contemplando...
¿Soñarán alguna vez con los viajeros humanos que han transitado  este espacio que les pertenece por derecho propio? ¿Me extrañarán en las madrugadas de verano, cuando salgo a saludar al sol en cuanto me levanto, agradeciendo la vida que me sigue acompañando? ¿Sabrán que me gusta la música de sus copas cuando las mueve el viento durante las tormentas que se desatan en las nocturnas horas, en ese momento que son sólo una masa sombría que implora al cielo que llegue el agua?
Tal vez las respuestas lleguen cuando mi alma enamorada de este terruño mío, vague encandilada de luna y se esconda, como cuando era chica, detrás de sus cansados troncos.

Haydée Norma Podestá
Fisherton, 21 de julio de 2012

viernes, 20 de julio de 2012

¡¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!!!

 
AMIGOS...AMIGOS...


AMIGOS....AMIGOS...AMIGOS...AMIGOS...
AMIGOS...

AMIGOS...AMIGOS...
...y faltan muchos...

¡¡¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!!!

lunes, 16 de julio de 2012

MARINA

Soy en la tarde ardiente la hortelana
de un mar de caracolas y madréporas
que en su corazón submarino atesora
el helado manotón de vastas olas.

En la extensión salina de la playa
desando el calor del mediodía,
aquel que se gestó en la madrugada
y que enciende las llamas de mi vida.




Deslizo entre mis dedos las arenas
sedientas de alas que las lleven
a explorar la lejanía de otras tierras
hasta minar los sueños que las pueblen.

Para volver conmigo al fondo de la espuma
y descansar en el oscuro misterio de los mares
en un lecho de algas y de lunas
para cantar cantando mis cantares.


Hoy me viste un caparazón de nácar
para encerrar allí mi corazón dormido.
 

Haydée Norma Podestá
Rosario, 12/7/12
Santa Fe, Argentina
Derechos reservados

viernes, 13 de julio de 2012

MIS FOTOS DEL RECUERDO (2)


Los hijos de mi tía Amanda, hermana de mamá, y de mi tío Enrique, Osvaldo y Oscar Carbajales, fueron en los días de mi infancia "mis primos" tanto como Amanda fue "mi tía". Teníamos otros primos por parte de mamá y de papá pero eran bastante  mayores que nosotros y casi no los veíamos. Con el lugar de encuentro que significa Internet, Julia García, la esposa de Oscarcito, me ubicó ya que habíamos perdido contacto con los años y además ellos emigraron a Barcelona , donde actualmente viven .Para Julia fue regresar a sus raíces, ya que ella es española. Aunque ahora un océano nos separa, están las fotos, vivos testimonios del recuerdo. Aquí están Oscar y Julia el día de su boda.
De mi tía aún resuena en mi memoria el timbre dulce de su voz cuando llegábamos a visitarla y me decía "Hola nena" ; después, mientras mi madre charlaba con su hermana, jugábamos con mi hermano en el patio de baldosas rojas al que daban las habitaciones.



Aquí estamos, de izquierda a derecha, mi hermano Pirucho, mi cuñada Susanita, aún de novia con mi hermano, y yo, con el peinado "batido" que se usaba en mi adolescencia.
Recuerdo que para llegar al departamento de mi tía Amanda había que recorrer un largo y ancho pasillo, también de baldosas rojas, en donde jugábamos con mis primos al "cigarrillo 43", al "madre puedo, ¿cuantos pasos doy?"...y a otros juegos de esa infancia despreocupada y feliz que se ha sumido en la nostalgia. Infancia de libertad y de amigos, después de hacer la tarea escolar, responsabilidad ineludible si no se querían afrontar los enojos de los padres y de la maestra. Jamás se me hubiera ocurrido presentarme al día siguiente en clase sin mi tarea lista para corregir ni mi madre me lo hubiese permitido. Llegar de la escuela, almorzar y cumplir con los deberes era lo primero...tareas que hacíamos con mi hermano en lo de "las Vázquez", las maestras particulares de nuestro barrio que competían con " las De Las Navas", la otra familia de educadoras particulares por las que desfilábamos los chicos y chicas de Fisherton. 
Para llegar a la casa de las Vázquez, había que cruzar las vías del tren, dar un rodeo de cinco cuadras evitando al Club Fisherton y alcanzar a mitad de cuadra la entrada de su enorme casona de dos pisos, cosa poco usual en ese entonces en un barrio de grandes patios y jardines. Pero nosotros acortábamos camino yendo por la misma vía del ferrocarril porque de ese modo sólo caminábamos cuadra y media. Por lo general, avanzábamos saltando los durmientes de quebracho evitando las piedras que ponían para afirmarlos entre los mismos. Testimonio de esos saltos tengo en mi rodilla izquierda la marca de un resbalón que produjo mi caída sobre las piedras y la lastimó enterrando una filosa piedra de mármol blanco en ella. Puedo volverme a ver llorando, sentada en medio de  las paralelas férreas, sosteniendo entre mis manos mi rodilla herida, manando abundante sangre y con la piedra blanca tiñéndose de rojo. Y luego, llegar a casa ayudada por mi hermano donde mi mamá limpió y vendó la herida. Pero no sé por qué causa, una diminuta esquirla de la piedra quedó dentro de ella y al cerrarse, durante muchos años yo tocaba como un bultito firme en el sitio donde me lastimara...hasta que un día, mi cuerpo expulsó a la piedrecita invasora que se había enquistado y ví con sorpresa cómo salía como por una grieta de la carne y se perdía de mi vida para dejarme la marca blanquecina que ostento en mi pierna.



El momento previo a tirar las cintitas de la torta; las chicas solteras rodeando al novio. Estoy parada a la izquierda de mi primo, tomada de su brazo, mientras Susanita aparece sentada debajo mío.¡¡¡Qué delgadita que era!!!¡¡¡Y qué jóvenes todos!!!
Entonces mi cabello todavía tenía las tonalidades marrones de la miel , haciendo juego con mis ojos. Mis primos eran casi pelirrojos. Cuando comencé a teñir mi pelo descubrí que las fibras del mismo encierran también pigmentos rojos y que eso me impide usar tonos cenizas porque no sé por qué extrañas combinaciones, mi cabello toma una coloración verdosa que, aunque no me queda mal, resulta un poco extraña a los que me miran. Así que con los años, he cambiado mi color de nacimiento por el de los trigales maduros, como le gusta nombrarlos a mi poeta.


Sentados a la derecha, están mi hermano Pirucho, mamá y mi padre del alma, Victorio. Creo que ya he contado que mi padre falleció cuatro meses antes de mis quince años. Mamá se casó después con Victorio. Por civil y por iglesia, como correspondía en esa época. Lo extraño tanto como a mi padre y más de una vez desearía poder volver  a charlar con él sentados al sol de la siesta  invernal en el jardín de esta casa natal que me contiene.
Agradezco infinitamente la gentileza de mi prima Julia que se tomó la molestia de escanearme las fotos y hacérmelas llegar por correo electrónico. Yo conservo dos fotos de su boda que me regaló mi tía Amanda, una  donde estamos mamá, Victorio, Susy, Pirucho y yo y otra donde aparezco sola sosteniendo el ramito de flores de la torta.

Haydée Norma Podestá
Fisherton, 13 de julio de 2012