martes, 22 de junio de 2010

IMAGINÁ...


Imaginá...
Una fronda umbría joyada de hierba fresca.
Meandroso arroyito gorjeando rumor de agua.
Cascada hilada por hadas y duendes.
Imaginá...
Tibio rayo de sol colándose en el follaje.
Irisando de luz las hojas de los árboles.
Alfombrando en la hierba un lecho de oro.
Imaginá...
El canto de un zorzal inquieto en las ramas.
Desgranando trinos mientras la mañana avanza.
Picoteando insectos sobre la tierra mojada.
Imaginá...
Rumores de brisa en la húmeda fronda.
Rumores de risas en la semipenumbra fría.
Canciones del viento robadas muy lejos.

Imaginá...
Mi cuerpo desnudo tendido en el verde.
Tu cuerpo desnudo tendido en mi cuerpo.
Los cuerpos fundidos en un solo cuerpo.
Imaginá...
Los brazos ardientes que enlazan abrazos.
Las bocas golosas que muerden las bocas.
Las manos que tiernas ensayan las pieles.
Imaginá...
El fuego que estalla en luces de estrellas.
El grito que rompe el silbar de la tarde.
El sueño tranquilo que aguarda la noche.

Imaginá...
La eterna presencia de uno en el otro.
Prendidas las almas en un solo tiempo.
En un mismo espacio unidos los cuerpos.
Imaginá...
Que nunca se acaba la dicha de vernos.
Que el tiempo de amarnos se prolonga siempre.
Que hoy es mañana y mañana futuro.
Imaginá...
Mi amor peregrino siguiendo tus pasos.
Tu amor que no muere bebiendo mi sombra.
Tu amor y mi amor urdiendo la trama
de esos amores que vivos perduran
venciendo al silencio de la oscura muerte.

Imaginá...
Amor de mi vida...
¡ Imaginá !
Haydée Norma Podestá
Fisherton, 22/6/10

sábado, 5 de junio de 2010

SUEÑO

La vida,
esta vida sin vos,
sin tu sonrisa,
sin el brillito pícaro de tus ojos;
esta vida que no es vida
completa
por tu ausencia;
la vida,
amor,
la vida sigue.
Me levanto cada día
con la sonrisa fresca
de esperanza…
y la regalo a los otros
quebienmequierenyestánconmigo.
Porque
la vida, amor,
lavidasigue…
Amanecen mis horas,
las desando
corriendo hacia una noche
impensada,
transitando un destino
cotidiano
que nunca es igual
aún siendo el mismo
caminoquerecorrocadadía.
Y se anudan los minutos
en las horas
y el tic tac de los relojes
me acompaña
sin darme cuenta de que
eltiempovuela.
El tiempo vuela…
los días suman…
los meses llegan…

Algún día abriré los ojos
al milagro
inexplicable
de que
estés
conmigo.
Algún día, amor,
algún día.


Haydée Norma Podestá
Venado Tuerto, 5/6/10

miércoles, 2 de junio de 2010

HOMENAJE AL BICENTENARIO Y A MI CIUDAD


Me llegó por correo electrónico, este artículo sobre Manuel Belgrano, un prócer conocido por haber sido el Creador de nuestra bandera, pero poco conocido por la totalidad de sus acciones. Y , como rosarina, orgullosa de su ciudad y del Monumento que recuerda este hecho tan trascendental para mi patria, ocurrido el 27 de febrero de 1812, en nuestras barrancas bañadas por el río Paraná, deseo compartirlo porque los colores de nuestra bandera, el celeste de los sueños, de las ilusiones y proyectos y el blanco de la paz universal, no pueden ser sólo un adorno en la fachada de los edificios o en los mástiles sino que deben ser carne en la conciencia de cada argentino que desea un destino de grandeza para nuestra patria; y para cumplir este propósito la solidaridad, la justicia social, la igualdad de oportunidades, la no discriminación, el amor por el otro son algunos de los valores que no pueden estar ausentes en la educación, en la vivienda, en la salud, en el trabajo, en la concresión de las necesidades primordiales para vivir con dignidad en un país lleno de potencialidades.


MANUEL BELGRANO.

Por Alfredo Leuco


Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría se enriquece ilícitamente.

Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario.


Nació rico.

Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid.

Pero se pasó la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre.

Se empobreció lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted, que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a servir a su comunidad.

Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la hora de pedirle perdón.

Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo por nosotros.

En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los mas desprotegidos, a los mas humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente.


Por darle a la tierra el carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras improductivas.

Progresismo puro.


Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa frase maravillosa que dice que: "el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos mas simples".


Gracias por su combate permanente contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno patrio.


Por defender la libertad de prensa y la modernización.


Por haber traído de Europa las ideas mas avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la revolución francesa: "libertad, igualdad y fraternidad".


Gracias por la inmensidad de su cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta.


Gracias por decir que la patria es educación.

Por haber donado sus sueldos para construir la biblioteca pública y varias escuelas (que se construyeron 170 años después).


Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en general de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista. Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para defender esta bendita tierra.

Gracias por haberle salvado la vida a la esposa y a la hija del general San Martín.


Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la mas terrible de las miserias.

Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final.


Le confieso que me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que : "la lucha por una patria mas justa es la verdadera bandera idolatrada".

LAS OLAS DEL MAR



Jeme Mazzetti Burga


Los dos estamos

tristes en la playa

húmeda

llorosa...


Tu mirada

se atreve

una sonrisa...


Un horizonte

de luces

brilla en la lejanía...


martes, 1 de junio de 2010

LAS OLAS DEL MAR...




Las olas del mar besan las arenas
de la playa ahora solitaria…
Atrás quedaron de tu voz los rumores
que acompasaban el canto
de míticas sirenas.
Las olas suben y bajan jugueteando
con la playa estática y silente.
Sólo el eco perdido de las horas
que se fueron diluyendo
sordamente,
zumba un tono discordante
en los recuerdos fugitivos,
que galopan incansables
en la mente.
Las olas del mar abrazan mis pies
con sus dedos de agua
salobres y frígidos.
La memoria persiste en recordarte,
se resiste el olvido
y en la conjunción de arena y agua
donde el mar se anuda a mis tobillos,
me arrodillo hasta besar las olas,
hundiendo mi corazón
en la más profunda,
más lóbrega,
más ignota
de sus caracolas.
Las olas del mar besan mis lágrimas
en esta playa
triste
y
solitaria
.
Haydée Norma Podestá

domingo, 30 de mayo de 2010

TENGO SED

Autor: Graciela Perazzo

Sed de mar
de lluvia fresca
de cielos plenos
de tardes en espera.
De albergues verdes…
Tengo sed,
de violetas temblorosas y
húmedas golondrinas
de campos de girasoles batiendo al sol
tengo sed.

Una sed muy vieja…de mano temblorosa, insegura
sed de puertas abiertas.
De rojo vino acariciando mis labios
sed de pueblos blancos adornando la colina,
de solitarios senderos con olorosas flores amarillas.
de siestas interminables y desiertas bajo el sol ardiente
Sed de playas doradas, bañadas por un mar turquesa.

Tengo la eterna sed de los viajeros de siempre
tengo una inconmensurable sed de caminos.


Encontré esta poesía en la red literaria "Amantes de las letras". Como me gustó, la comparto especialmente para todos los eternos viajeros a quienes nos gusta desandar paisajes andando por los caminos...Gemelas almas vagabundas que nos escapamos de nuestro encierro diario apenas podemos para meternos por esos parajes perdidos que se prenden en nuestros ojos asombrados de tanta belleza...Acabo de regresar de San Marcos Sierra, en la provincia de Córdoba, y aún camino acompasada por el canto de sus pájaros, el rumor del río que baja desde el molino y ese inolvidable descenso de la montaña de la cruz, bañadas, mis amigas Lili, Laurita, María Rosa, Marcela y yo, por la luz de la luna, entre cuentos de lobizones y aparecidos...¡¡¡Genial !!! Haydée

domingo, 16 de mayo de 2010

UNA FLOR EN EL FLORERO


El simple acto de cortar la flor y ponerla en el florerito de cristal, iluminó la habitación.
Esa habitación gris adonde la habían reducido la rutina de sus días grises.
¿Dónde se habían escondido sus ilusiones? ¿En qué recoveco se perdieron sus sueños? ¿Qué ignoto rincón de la existencia guardaba la memoria de los años felices?
Miró sus manos. La piel marcaba las arrugas de la vida. Recordó otra piel, suave, casi transparente, cálida. Casi sin darse cuenta se frotó suavemente los dedos, se acarició la cara con las manos rescatando otras caricias, dulces caricias en su rostro.
Recorrió con las yemas la bordada rugosidad de la carpeta que cubría la mesa del comedor. En algún lejano tiempo, sus deseos de felicidad eterna la habían ido bordando. En otro tiempo, cuando aún creía que la felicidad era eterna.
Después, ese mismo tiempo se encargó de demostrarle que la dicha es finita y que los “siempre” y los “nunca” no existen. Que la vida se nutre de los tal vez, posiblemente, puede ser…Que la vida es una devoradora insaciable de las risas compartidas, del caminar junto a los seres que amamos, de las conversaciones despreocupadas en la ronda del mate, de las palabras de amor.
Descruzó las piernas por debajo de la mesa y se paró. Ya no tenía la agilidad de antaño, cuando saltaba como un resorte a cada nueva idea que se le cruzaba repentinamente y que la obligaba a la acción hasta que la veía realizada. Ahora, le gustaba quedarse quieta, como adormecida; podía pasarse horas manteniendo idéntica postura, mientras los pensamientos revivían recuerdos de hechos sucedidos mucho antes, cuando gritaba a los cuatro vientos que la vida era maravillosa y que, a pesar de las espinas, siempre florecían rosas y que merecía ser vivida. Tiempos de cuando amaba la vida con todas las fuerzas de su empuje pasional.
Acomodó los almohadones en el sofá y le sonrió, como siempre, al hueco que delataba otra presencia, ese recuerdo hundido que marcara un peso ajeno al suyo. Reflexionó, como tantas veces en los postreros años, sobre las marcas que, indeleblemente y sin pensarlo, dejamos sobre las cosas.
La mayoría de los objetos personales nos sobreviven. Algunos tiene la suerte de continuar su vida útil en el gusto o la necesidad o el amor de otros dueños. Pero están los que se arrumban, se tiran, se venden para exhibir su soledad de amor en las vetustas casas de antigüedades, tumbas polvorientas de pasadas glorias, esperando que los rescaten del olvido que trae aparejado la muerte de sus dueños y les inyecten nueva vida para morir, otra vez, nuevas muertes.
¿Dónde irían a parar sus cosas cuando ella no estuviese? Sus libros, sus adornos, sus manteles bordados, sus cartas de amor, su ropa…
¿Dónde se resignarían sus sueños a desaparecer para siempre?
Una ráfaga de viento agitó levemente las cortinas. Pero bastó ese mínimo movimiento para distraerla de sus cavilaciones y traer su mente a la realidad presente.
Sí. Todo lo que la rodeaba se veía deslucido, como las cenizas de un fuego apagado tiempo antes. Su propio cuerpo se proyectaba en el espejo grande del ropero matrimonial, cansado y deslucido.
Un rayo de sol se filtró entre las caladuras de las cortinas, dibujando un arabesco de luz y sombra sobre las estáticas florcitas de colores de la carpeta. Casi sin notarlo, en su trayecto besó la flor que se erguía desafiante en ese florero que ocupaba el centro de la mesa. La flor se iluminó dando aún más vida a esa habitación gris de sus pasados días grises. Le sonrió, convirtiéndola en su cómplice.
Se puso un poco de rouge sobre los labios, se peinó con ganas el cabello, tomó la llave de la habitación de esa pensión adonde la habían llevado los sucesos de su vida – vida de madre viuda con hijos emigrados al extranjero, vida de horas marcadas por las lágrimas- y se marchó con el corazón inquieto como un pájaro nuevo a encontrarse con ese hombre, viudo y solitario, que la esperaba no muy lejos, en el banco de una plaza, al sol de un invierno que desaparecía en primaveras.



Haydée Norma Podestá