sábado, 31 de agosto de 2019
BREVIARIO DE MEDIANOCHE IX
IX
la vida
no es vivir
por la nostalgia.
la vida
no es crecer
con las revanchas.
la vida
es saber que cada día
vas a vivir
en plenitud
cada jornada.
miércoles, 28 de agosto de 2019
ANOCHE
Bucólico placer del agua
deslizándome en mi piel,
borracha de tus manos.
Embriaguez de amor
devorando
los tictacs insondables
del tiempo y las distancias.
La felicidad
se apaga y se enciende
pulsando botones verdecidos
de esperanza.
¿Decir te amo
cobra importancia alguna
en el silencio hueco
de palabras?
Tus manos
son las palomas mensajeras
que las suplantan
tecleando
con poético erotismo
sobre la desnudez ardiente
de mis valles y montañas.
Impaciente sinfonía de besos,
sin graves ni agudas ni
esdrújulas,
sin paréntesis, ni comas,
ni puntos suspensivos
alargando al infinito
tus huellas del unísono
placer,
en la cotidianeidad,
cómplice y risueña
de mi jornada...
Haydée Norma Podestá
Fisherton, 28/8/19
BREVIARIO DE MEDIANOCHE I
I
el mundo
está allí
detrás de la
ventana
solitaria.
ensordezco
de silencio.
silencio y
calma.
un pájaro
acribilla
con su canto
la paz
de la
mañana.
Haydée Norma Podestá
Medianoche, 22-23/6/19
derechos reservados
Haydée Norma Podestá
Medianoche, 22-23/6/19
derechos reservados
martes, 9 de julio de 2019
BREVIARIO DE MEDIANOCHE XIV
XIV
el día gris
invade
la
transparencia
verde
de las
plantas.
yo me vuelvo
gris
entre las
hojas
que
acarician
la sangre
roja
de mi
corazón
dormido.
Haydée Norma Podestá
Medianoche, 21-22/6/2019

viernes, 5 de julio de 2019
¿POR QUÉ ESCRIBO?
La oscuridad me ha invadido
rodeándome con sus brazos como un amante que, silente y sin desearlo, me
sorprende. Apenas un resplandor luminoso que llega reptando por la umbría del
jardín se cuela entre las cortinas y me recuerda que la luz existe. Como existe
esta pregunta que me ronda la cabeza, ¿por qué escribo? Salta desde mis
pensamientos al espacio indefinido donde estoy inmersa y va pegando sus letras
en las paredes como insectos luminosos sobre las líneas de un pentagrama.
Porque ahora siento que se hace canción en el silencio y voy inventándole
melodías mientras canturreo, ¿por qué escribo?...y pienso, ¿por qué escribo?
No lo sé. Escribo desde
siempre, desde que tengo memoria.
Escribo por una necesidad
imperiosa que me asalta de golpe, como un parto repentino, que me hace dejar
todo lo que tengo entre manos para volcarme con desesperación al papel.
Entonces, escribo, escribo, y no me siento en paz con mi espíritu hasta que
todas las palabras que invaden mi biológica necesidad de escribir se han
plasmado sobre una página en blanco.
Eso ocurre la mayoría de las veces, cuando se
desbordan las sensaciones de mi alma y se hacen un grito que las desahoga
impertinentes.
Otras veces escribo porque amo
la vida, donde los milagros cotidianos del
entorno se descubren ante mis ojos.
Me inspiran la brisa del otoño
cuando transforma en dorada lluvia las hojas de los paraísos. O la sinfonía de
colores ocres, marrones, lilas, amarillos de los liquidambas de mi barrio. O
intentar captar en una palabra la sensación acústica de las infinitas alfombras
de hojas secas desmenuzadas por mis pasos proyectados hasta esta senda otoñal
donde sigo amando la poesía.
Escribo porque vivo el reverdecer de las primaveras con
tanta esperanza como el continuo renacer de mis propósitos, borroneados en
cuadernos que olvido en los estantes de
mi biblioteca desde que era una niña y que, cada tanto, releo para reinventarme
escribiendo.
Escribo porque me moja la
lluvia y el sol me besa la cara. Porque existen los ríos, las montañas, los
cielos atardecidos y el susurro cómplice de los bosques. También las ciudades
con su geografía de cemento y de cables invasores de los retazos de cielo. Con
sus personas y personajes.
Porque me gustan los gatos, sobre
todos los gatos negros de ojos verdes luminosos, que refriegan contra mis piernas su ronroneo satisfecho. Porque, en las noches
solitarias, estremece mi insomnio la
pared lejana de ladridos que pone un horizonte a la intranquilidad de lo que
sucede allá afuera, a lo imprevisible, a los actos desconocidos de invisibles habitantes que son material para
mis historias.
Escribo porque me prolongo en
hijos y en nietos y brotan de mis versos canciones de cuna y cuentos de
piratas. Y esos otros cuentos que se inician en lo que me pasa en este mundo de
mi realidad…pero también en el mundo de mis fantasías, universo paralelo
donde puedo ser lo que yo quiero, heroína,
aventurera, noctámbula callejera, siempre distinta, y no lo que me impone la vida.
Escribo porque me ilusiona el
amor, aún ahora; los que fueron, los que son…y los que llegarán algún día. El
amor posible, el que deja dulces recuerdos y ese otro amor, lejano e imposible,
que colma mi necesidad innata de ser amada
Escribo porque las letras son
el milagro que encadenan las palabras que arman oraciones con las que digo lo
que pienso y lo que siento. Porque me fascina ese mundo de verbos y de
sustantivos que puedo enlazar a mi antojo para llegar al otro y sentir que mis
palabras dejaron de ser mías para hacerse carne en formas de pensar que pueden recrearme de cien
maneras distintas…pero sobre todo me maravillan los adjetivos de mi lengua,
toneladas de adjetivos de los que puedo hacer uso y abuso para cambiar, como un
mago, una palabra en otras muy diferentes.
O tal vez escribo, porque “es
la tinta la sangre del poeta”…y mi sangre necesita derramarse en ríos de tinta
para recorrer las venas de la tierra
haciéndose voz en todos los rincones del planeta…mágica revancha a la realidad
de mi persona, fiel habitante de la casa paterna, mi pequeño lugar en el mundo, donde puedo
escribir relatos de los que ha sido testigo la misma en casi cien años de
historia.
Haydée Norma Podestá
6/6/2019
domingo, 9 de junio de 2019
O POR LO MENOS ASÍ LO CREYÓ ÉL
por RUDY (
Rodolfo Darío Ramos )
Era, para el Maestro, el primer día de clases
del año y enfrentaba un nuevo curso. Mientras tomaba lista de asistencia, al
nombrar al alumno Bóveda creyó oportuno preguntar si recordaban las palabras
esdrújulas. El silencio era abrumador. Reiteró la inquietud silabeando
ES-DRÚ-JU-LAS. Nada obtuvo del otro lado. Por allí un alumno levantó la mano.
Pero era una solicitud para ir al baño…O por lo menos eso creyó él.
Y así interpretó que los alumnos se veían
abrumados por la nueva Dignidad Aúlica que él representaba y entonces recurrió
al humor como para descomprimir y dijo: “- Ustedes con las esdrújulas van a
tener un problema, agudo; espero que no sea tan grave”…Del otro lado no obtuvo
NADA.
Decidió recurrir entonces a la verba
inflamada y tocar el orgullo de esa comunidad estudiantil. Les habló del
sacrificio de los padres, de los beneficios de la sabiduría, de la complejidad
de las almas felices, del ahínco y el tesón…Y allí se detuvo, y preguntó si
esos vocablos, ahínco y tesón, les sonaban. Un alumno, entonces, se paró y dio
a entender que ahínco y tesón eran dos vocales de la Primera Junta de Gobierno
patrio…O por lo menos eso creyó él.
Pero el Maestro no claudicó; se sacó la
corbata y el saco, abrió su camisa y aprovechó el llamado de la historia y
preguntó:-¿Conocen la marcha de San Lorenzo? Y entonces, después de un rato y
de un prolongado silencio, un alumno dejó ver abriendo su delantal tímidamente,
una camiseta de fútbol con los colores del Ciclón de Boedo y el Maestro creyó,
que con sus gritos hacía referencia a la marcha de los hinchas de dicho club
porteño para volver a sus tierras, a las que pertenecían, a su nuevo estadio, a
sus raíces…O por lo menos eso creyó él.
El Maestro, tozudo, se desató los zapatos y
aflojó el cinturón y entonó…”Febo asoma”…y se detuvo a fin de indagar a qué se
refería el vocablo “Febo”. Una alumna se señaló las botitas, que llevaba con
suela de goma donde se veía la afamada marca “Febo”. O por lo menos eso creyó
él.
El Maestro transpiraba frío, y mientras se
descalzaba y arrancaba los botones de su camisa de uno en uno, prosiguió…”ya
sus rayos iluminan el Histórico Convento”…e indagó con voz trémula recostado
como escuerzo sobre la tarima que alzaba el escritorio:-¿Saben qué es el
Histórico Convento?¿Saben no? Un alumno dibujó en el pizarrón que un Histórico
Convento era un vecino suyo, maduro, solterón, con mucha plata, al que apodaban
“el Histórico Convento”…O por lo menos eso creyó él.
El Maestro, optimista, ya sólo con un slip
por sobre toda la vestimenta, pensó: vento, del lunfardo, igual a plata;
coloquialmente igual a dinero,igual a moneda de curso legal, pero prefirió no
preguntar más nada. Y siguió tomando asistencia, pero notó que nadie quedaba en
el aula, ya que en uno de sus movimientos espasmódicos los alumnos
interpretaron que los invitaba a salir al patio…O por lo menos eso creyó él.
Solo, desnudo, exánime vio como entraba un
bedel al salón de clases y le pedía disculpas porque se había equivocado al
darle esos alumnos, ya que ellos eran un curso de alumnos sordomudos de
Misiones, que venían buscando una experiencia escolar distinta.
“La enseñanza es lo último que se
pierde”
Rosario, 2019
sábado, 16 de marzo de 2019
FLORES BLANCAS...FLORES NEGRAS
Mi niña,
pequeña mujer,
admiro tu valentía
en el despuntar del amor.
Raza negra, raza blanca,
¿qué importa el color de la piel
si la sangre es siempre roja?
Importante es la persona,
lo que siente,
lo que piensa,
los valores que conforman
sus acciones, sus palabras.
Los ojos son el espejo
de lo que guardan las almas.
Piérdete en su mirada,
navega en los sentimientos,
deja que la magia iguale
la diferencia de razas.
Escribe tu sinfonía de amor
en notas blancas y negras
para cantar a la vida
la felicidad que clama
que somos todos iguales
cuando se encuentran las almas.
¿Qué no es un camino fácil
en esta ciudad tan clara?
Los amores abren huellas
para que sigan sus pasos
la dicha de caminantes
que van sembrando semillas
para que nazcan sus flores,
unas negras, otras blancas,
en un abrazo y un beso
donde se funden las almas.
Haydée Norma Podestá Quercia
Rosario, Santa Fe, Argentina
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