martes, 31 de diciembre de 2013
¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!
¡¡¡ FELIZ 2014!!!
QUE COMO PÁJAROS LIBRES EN VUELO SE CUMPLAN TODOS LOS SUEÑOS DE
PAZ, AMOR, DICHA Y BIENESTAR.
¡¡¡Un abrazo y un beso enorme a todos!!!!
Haydée
jueves, 26 de diciembre de 2013
NARRADOR DE CUENTOS
Narrador de sueños, pirata del alma,
que pintas estampas de encajes antiguos
sobre las maderas de vetustos barcos
vestidos de siglos, de voces que claman.
Se desliza insomne tu palabra frágil
penetrando el cauce de las venas tibias,
entre los escotes de altivas damas,
los sueños descalzos de los prisioneros
y los estandartes de algún caballero.
Y reptan silentes…
Y evocan mariposas tibias
en las calles muertas.
La luz de la luna
las plasma en estrellas,
entre el enramado
del invierno yerto,
rompiendo los moldes
de las primaveras,
del canto del grillo,
de jóvenes manos
y de viejos versos.
Narrador de imágenes, visionario
ubicuo del goce de un cuento;
retumban tus cantos contra las paredes
de agrisados siglos, de oscuras
cavernas, caracolas rosas, manzanares
prietos y un tambor batiendo
sobre los silencios. Rompen tus palabras
esas telarañas de los fuegos fatuos
que evocan los niños con tímidos besos.
Narrador de vientos…
Soñador sin tregua…
Entre tus murallas
despiertan los sueños,
se quiebran las noches,
¡ estallan los tiempos!
Haydée Norma Podestá
Derechos reservados
domingo, 15 de diciembre de 2013
BENITO
Inspirado en la historia del nacimiento de Benito Quinquela Martín.¿Qué hubiese sentido su madre biológica al morir? Fantasía de una posible realidad...
¡Por fin
llegaste, hijo! Ven, estoy mirando tu cuadro. Me gusta mirarlo. Revive las angustias por los años perdidos y
me recuerda la felicidad que siento por tus triunfos.
Pero,
sé que ya es tarde. ¿No ves la luz?...La luz , esa extraña luz me envuelve, que
viene a buscarme. ¿La habrás sentido rodearte alguna vez ? No creo. Sos más
joven que yo, aunque no mucho...sí, no mucho más joven. Aquella tarde...pero no
quiero pensar en aquella tarde. Me duelen los recuerdos. Todavía me duelen los
recuerdos. ¿Por qué tienen que doler los recuerdos?¿Por qué no se los lleva el
tiempo como el agua del río arrastra los deshechos? Como a vos, me gusta el
agua del Riachuelo pero me duelen sus recuerdos. Como el de aquella tarde. Esa
tarde junto a los barcos amarrados. Y esta luz que me llama. ¡Yo quiero pensar
en aquella tarde junto al Riachuelo porque fui feliz! ¡Dejame pensar luz,
dejame pensar!
¿No te lo dije? No, no te lo
dije. Nunca pude decírtelo, hijo. ¡Cómo voy a decírtelo si apenas naciste te
arrancaron de mis brazos! Benito, por mí te puse Benito. Y Juan por él. Me
parece que te lo dije pero la luz no me deja pensar bien. Ya casi no puedo
pensar, pero me duelen los recuerdos. Todavía
duele el de Juan en mí. Acá adentro me duele. Vos no, vos no me doliste,
no sé qué te dijeron pero vos no me doliste. Me dolió tu ausencia. No me dolió
tenerte, me duele tu ausencia. Todavía me duele. Me desgarra tu ausencia.
¿Podés entenderlo? Yo pienso que no pero la luz me dice que podés
entenderlo.
La luz...es colorida
esta luz . A vos también te gustan las luces de colores, yo lo sé porque miro
tu cuadro. Está lleno de colores tu cuadro. De barcos, de mástiles y aparejos. ¿ Qué te estaba
contando? Ya recuerdo. Vos te dejaste Martín. ¿Sabías que no era otro nombre?
La luz me dice que está bien que te dejaras el Martín, que lo agregaras al otro
apellido y que te olvidaras del Juan. Porque fue él el que no te quiso. Tampoco
mi padre. Yo sí te quería. Por eso te puse Benito, como yo. Y te dejé la mitad
mi pañuelo; a escondidas te lo dejé cuando te llevaron. ¿Tenés aún esa mitad de
pañuelo? Yo lo bordé sin que me vieran. Para vos, mientras crecías en mi
vientre. ¡Los engañamos! La luz me lleva. ¿Qué quería decirte? Yo me llamo
Benita, como vos me llamo. Y Martín. Benita Martín. Y no me importó nunca que
te pusieras el de tus otros padres antes que el mío. Benito Quinquela Martín. Dulce nombre.
Me voy, hijo. Me voy en la luz…¡Ay, bendita aparición, dame la
mano!¿Sabés que ya no me duelen los recuerdos?
Haydée Norma
Podestá
Derechos reservados en Safe Creative
domingo, 8 de diciembre de 2013
LA PROPUESTA
La lluvia golpeaba secamente contra el pavimento. Una luz indiscreta se escapaba de la ventana del bar para reflejarse en los charcos. Tapados con un par de diarios, una pareja corría hacia el refugio del bar. Al entrar, dejaron los diarios en el paragüero y se sacudieron los pies.
-Vamos a aquella mesa- dijo la mujer señalando un rincón.
-Está bien. Parece la más segura.
Con decisión se acercaron a la mesa y se sentaron uno frente al otro. La mujer retomó las últimas palabras del hombre.
-¿Te importa la seguridad?
-En este momento sí.
-A mí me parece un momento como cualquier otro...bueno, no; en verdad,lo esperaba.
-Yo no estoy tan tranquilo.¿Vos estás segura de que no hay nadie más allí adentro?
La mujer se encogió de hombros.
-A seguro se lo llevaron preso.
-¿Qué querés decir?
-Ja, ja, ja...Estaba bromeando. No hay nadie.
El hombre recorrió con la mirada el ambiente del bar. Una chica detrás del mostrador secaba los vasos. El mozo iba y venía entre las mesas donde tres parroquianos miraban la televisión.
-Parece un lugar tranquilo.- Miró a su compañera.
-El barrio es tranquilo...Todos los lugares son tranquilos Jaime. La tranquilidad depende del estado de ánimo de cada uno.
La mujer puso su mano sobre la de su compañero.
-¿Te parece?
-Sí, tranquilizate. Parece que fuera la primera vez. Pedime un café.
-¡Mozo, dos cafés!
-¿Querés dejar de golpear? ¡Cortala con los dedos sobre la mesa!
-Estoy tranquilo.
-Sí, ya lo veo...ya lo veo.- La mujer miró hacia la calle y sonrió.- Está dejando de llover. Vamos Jaime. La pieza está abajo.
-Esperá un poco. A lo mejor...
-¡Te digo que vamos! Seguro que ya se durmieron.
-Termino el café...esperá...termino el café.
La mujer se había parado y se acomodaba el pelo.
-Pagá al mozo y vamos. Vamos. ¡Vamos!
-No sé si quiero ir.
-No te vas a echar atrás ahora. Estoy segura. Vamos. tengo ganas...
El mozo vino a cobrarles. Jaime le pagó y rechazó el vuelto. Después se puso de pie y desapareció por el hueco del baño. La mujer se acercó a la puerta. Casi no llovía. Jaime salió por el pasillo y caminó hacia la mujer.
-Vamos-le dijo ella sin mirarlo-
-¿Estarán ya dormidos?
-Seguro. Crucemos. Ya es tarde.
-¿No hay nadie más?
-No...están solos. Solos y dormidos. Es fácil.
-Bueno, vamos.
Jaime se adelantó a la mujer mientras en su mano apretaba una navaja.
Haydée Norma Podestá
Derechos reservados
-Vamos a aquella mesa- dijo la mujer señalando un rincón.
-Está bien. Parece la más segura.
Con decisión se acercaron a la mesa y se sentaron uno frente al otro. La mujer retomó las últimas palabras del hombre.
-¿Te importa la seguridad?
-En este momento sí.
-A mí me parece un momento como cualquier otro...bueno, no; en verdad,lo esperaba.
-Yo no estoy tan tranquilo.¿Vos estás segura de que no hay nadie más allí adentro?
La mujer se encogió de hombros.
-A seguro se lo llevaron preso.
-¿Qué querés decir?
-Ja, ja, ja...Estaba bromeando. No hay nadie.
El hombre recorrió con la mirada el ambiente del bar. Una chica detrás del mostrador secaba los vasos. El mozo iba y venía entre las mesas donde tres parroquianos miraban la televisión.
-Parece un lugar tranquilo.- Miró a su compañera.
-El barrio es tranquilo...Todos los lugares son tranquilos Jaime. La tranquilidad depende del estado de ánimo de cada uno.
La mujer puso su mano sobre la de su compañero.
-¿Te parece?
-Sí, tranquilizate. Parece que fuera la primera vez. Pedime un café.
-¡Mozo, dos cafés!
-¿Querés dejar de golpear? ¡Cortala con los dedos sobre la mesa!
-Estoy tranquilo.
-Sí, ya lo veo...ya lo veo.- La mujer miró hacia la calle y sonrió.- Está dejando de llover. Vamos Jaime. La pieza está abajo.
-Esperá un poco. A lo mejor...
-¡Te digo que vamos! Seguro que ya se durmieron.
-Termino el café...esperá...termino el café.
La mujer se había parado y se acomodaba el pelo.
-Pagá al mozo y vamos. Vamos. ¡Vamos!
-No sé si quiero ir.
-No te vas a echar atrás ahora. Estoy segura. Vamos. tengo ganas...
El mozo vino a cobrarles. Jaime le pagó y rechazó el vuelto. Después se puso de pie y desapareció por el hueco del baño. La mujer se acercó a la puerta. Casi no llovía. Jaime salió por el pasillo y caminó hacia la mujer.
-Vamos-le dijo ella sin mirarlo-
-¿Estarán ya dormidos?
-Seguro. Crucemos. Ya es tarde.
-¿No hay nadie más?
-No...están solos. Solos y dormidos. Es fácil.
-Bueno, vamos.
Jaime se adelantó a la mujer mientras en su mano apretaba una navaja.
Haydée Norma Podestá
Derechos reservados
jueves, 5 de diciembre de 2013
LA CASA Y EL CÁNTARO
No sé por qué
duda de mi palabra.
Tal vez porque
usted no entiende lo que es vivir en esa casa.. No es una casa como las otras.
Es una indignidad de casa. ¡Si la viera! A lo mejor, hace muchos años atrás
haya sido una buena casa. No se lo niego. Pero...¿hace mucho que no va por
allí?
¿Sabe lo que es
cada día atravesar ese matorral que llaman pomposamente "jardines"?
Es una guarida de perros salvajes que al menor descuido lo atacan a
mordiscones. A las paredes, de tanta humedad, ya ni revoque les queda; puertas
desvencijadas y ventanas que golpean con el
viento...tum...tum...tum...tum...parece que martillearan la cabeza.
No me mire con
desconfianza. Es así, como le digo. Además esa casa tiene vida propia. Se le
ocurren cosas y se las trasmite a uno en la cabeza. Yo las siento aquí, ve,
aquí, en el medio de la frente. Ella hace que sus ideas se apoderen de uno. Y
eso pasó también con el cántaro de barro. Me hablaba, ¿sabe?, me
insistía..."Soy el lugar ideal" "Animate, no seás
zonza"...Día tras día, hora tras hora, minuto a minuto. Ni de noche me
dejaba descansar .
A la vieja, la
dueña de la casa, le gustaba ese cántaro; tal vez porque era tan viejo como
ella. Yo miraba el recipiente, lo
agarraba a escondidas, lo daba vuelta
entre mis manos y un día, no sé cómo supe que él también me alentaba con las
mismas ideas que la casa. Ahora eran los dos que me insistían “No seás cobarde”
“¡Hacelo! ¡Vos sos capaz!” Tan fuerte
me hablaban que tapaban los gritos de la vieja cuando me
ordenaba una cosa tras otra y me llamaba “¡Inútil de mierda!¿Cuándo vas a
aprender a ser útil? Apestosa como el sinvergüenza de tu padre. ¡Otra buena
pieza! Desapareció sin dejar rastros y
encima tuve que cargar con vos.” Yo odiaba esa voz destemplada que me hablaba
mal de mi padre. Cuando él estaba el jardín se cuidaba. No era mala persona mi
padre.
En cambio, la
voz del cántaro era más dulce; no me menospreciaba; me hacía sentir alguien,
alguien con valor. Y su boca se agrandaba cada vez más ante mis ojos. Me
invitaba a darle una solución a mis miserias.
Hasta que no
aguanté más, tomé el hacha de la leñera, busqué a la vieja en su cuarto y la
fui descargando sobre ella; primero con todas mis fuerzas y después más
lentamente, con placer, mientras la sangre empapaba mi ropa. Pero yo sabía que
no era mi placer. Era el placer de la casa, el placer del cántaro que ya no
soportaban más las voces agrias de la vieja. Les hice caso, la fui cortando en
trozos y arrojándolos en el recipiente que se retorcía de felicidad en tanto la
casa salmodiaba una letanía de liberación.
¡No vuelva a
decirme que no me cree! Es así…Si ese maldito perro no me hubiese seguido y
enredado entre mis piernas justo cuando pasaba delante de la comisaría, el
cántaro no se hubiera roto contra el suelo y usted, señor comisario, nunca
sabría que la casa se vengó finalmente de la vieja que la llevó a la ruina.
Haydée Norma
Podestá
Derechos reservados
jueves, 21 de noviembre de 2013
TRISTEZA...
Una poesía de la escritora María Rosa Leoni, que conmueve...
Olvidó la sonrisa que tenía en su cara,
apareció una mueca que marcó su boca,
se quedó mirando hacia el horizonte,
no escuchaba el río, ni olía a las flores. Nadie lo miraba.
Se le hizo la noche en plena mañana
no sabe siquiera lo que le pasaba.
Donde esta su mente donde esta su vida,
que extraña maraña enredó sus días.
Nadie se detiene, nadie lo vigila.
Él no mira a nadie, ni nadie lo mira.
Y pasan las horas, y pasan los días,
y todas las tardes se sienta en un banco de lejana plaza.
Esperando acaso que alguien regrese,
le tienda una mano, lo abrace, lo bese.
Una mueca triste dibuja su cara,
no hay una sonrisa, no hay luz en su alma.
Se murió de a poco, se murió despacio
se fue con su pena, sin que sus recuerdos volvieran al alma
nunca supo nadie, cual era la pena
se murió en la noche, de aquella mañana.
María Rosa Leoni
11-11-13
sábado, 16 de noviembre de 2013
OCASO
La luz sedácea
de la tarde fría
refleja un cielo
azul de porcelana
en la cara
inerte de las ventanas,
pulsando una
inquieta melodía.
El orbe queda
como suspendido
en un extraño
juego de ilusiones
porque parecen
yertas sensaciones
del paisaje,
cada rasgo vívido.
El horizonte
gesta una luna
que anuncia con
timidez la noche.
Marcando el fin
de las horas diurnas
el coro de las
aves, como un broche,
estalla su
concierto en la bruma
que va
envolviendo el alma de los hombres.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 16/11/13
Derechos reservados
miércoles, 2 de octubre de 2013
JUNTO A RAÚL NEGRO GÓMEZ
Artista plàstico, dibujante, ilustrador e historietista.
A partir de 1981 publica en diversas revistas nacionales e internacionales.
Realizò obras para colecciones privadas de Alemania, Italia, Brasil, Chile, Argentina, Hungrìa y Estados Unidos.
En 1988 fue becado por el Salòn Anual de Artistas Plàsticos de Santa Fe. "En el aire esta noche" obtuvo Premio Salòn Nacional Museo Juan B. Castagnino (Rosario) en 1989. Expuso de manera individual y colectiva en el citado museo.
Recibe tambièn en ese perìodo el premio Universidad Nacional del Litoral.
En 1990, el 2do. premio Salòn Anual de Artistas Plàsticos Villa Constituciòn y menciòn del Museo Centro Cultural Municipal, General Paz de la provincia de Còrdoba.
Recibe el 3er. premio Salòn Nacional de Arte Joven Fundaciòn Astengo en 1991.
1992 - Muestra individual en Venado Tuerto, Galerìa Picasso "Pinturas y Dibujos"
1993 - Muestra de pinturas y dibujos "Lo desnudo y el des-nudo" junto al escultor mendocino Roberto Rosas, en Galerìa Krass.
1995 - Expone en la ciudad de Mendoza, junto al artista
Osvaldo Chiavazza.
Participa en Rouen (Francia) en una selecciòn de 20 artìstas plàsticos de la provincia de Santa Fe, reunidos por el Ministerio de Educaciòn y la Subsecretarìa de Cultura. Dicha selecciòn estuvo a cargo de la profesora Nancy Valle y el Dr.Taverna Irigoyen.
1997 - Es nominado por los distinguido crìtico de arte Sr. Rafael Squirru y el Sr. Gutièrrez Zaldivar para participar en el primer concurso internacional de pintura "Tango", realizado en el Palais de Glace, Buenos Aires.
Muestra individual de dibujos y pinturas "Con los ojos de un gato" Galerìa Krass, Rosario (Santa Fe).
Su actividad como artìsta plàstico, incluye diversos murales en la citada ciudad: La Sede Bar, Estadio Auriazul Rosario Central, La Puerta Bar, Esquina Dorrego Bar.
Esculturas realizadas en diversos materiales y obra con volùmen nos muestran diferentes facetas en el recorrido de su obra.
Recientemente (2008/2009) ha realizado un importate mural en el restaurante y bar temàtico Casa del Tango, un emprendimiento gastronòmico privado, ubicado en el Parque de la Colectividades de la ciudad de Rosario (Santa Fe) .
Fuente:raulnegrogomez.blogspot.com
A las buenas costumbres

Crecí en una familia que naturalmente aceptaba la libertad. Desde temprana edad dibujé abiertamente sobre la mesa sin tener que tapar con el codo para ocultar mis primeros bocetos de anatomía. Siempre recuerdo a una querida tía mía, Ema. Mi querida tía Ema me hacía siempre una broma: "Raulito... vos que dibujás mujeres tan lindas, por qué no me retratás a mi desnudita y detrás de un árbol". Y se reía. Ema era gordita, llena de amor, con mucho pudor y coqueta, soltera y alegre. Hoy entiendo que el amor no censura, no castiga, no reprueba. Los buenos modales eran saludar a la gente, y ser honesto.
Cierta vez venía en taxi con mi madre, que me tapó los ojos al llegar a un cruce ferroviario donde había (después me enteré) un muerto a plena luz del día. Entiendo que el pudor es relativo, en una sociedad que me muestra al mediodía aquel muerto que me ocultó mi madre, siguiendo por la tarde con programas donde ofender y criticar es moneda corriente, para que en la noche tengamos una sobremesa de mujeres cosificadas, tratadas como objeto, conducidas hacia una fama fugaz.
Tengo muy en claro qué es arte y qué es pornografía. Arte es belleza, arte es amor, arte es compromiso, arte es salud, arte es comunicación de valores, arte es libertad. La vergüenza es otra cosa.
Fuente:PÁGINA 12 - ROSARIO/12- Viernes, 1 de marzo de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
"Y VOLVERÁN A SER ÁRBOLES"
En Rosario, en la Plaza Suecia, Bv Oroño y Av. Humberto Illia, el 13 de setiembre de 2013, a las 11.30 hs. se colocó la placa que conmemora la primera plantación de jacarandáes (13/10/12) del programa "Y volverán a ser árboles", de los escritores Isabel Daibes y Esteban Fauret, correspondientes a los libros editados por las escritoras Violeta Cerceau, Ana María Daviou, Myriam Mena y Haydée Norma Podestá, presentes en el homenaje.
Nuestro agradecimiento a Rubén Nápoli quien fuera el diseñador y el gestor ante las autoridades de la ciudad para llevar a cabo este sueño.
Mi agradecimiento a mis hijos Luis César, Adriana y Germán Cárcamo; a mis nueras Claudia Colaccini y Silvana Rubulotta, a mis nietos Camila, Agustín y Ana Clara, a mis consuegras Marta Caporaletti y Silvia Negrello.
También a nuestra amiga poetisa Nelli Garay, siempre junto a nuestros momentos felices.
A mi compañera del taller de fotografía Hada Berchasky.
Y a los escritores Liliana Farah, Viviana Maldonado y Juan Federico Torres por estar a nuestro lado.
Nuestro agradecimiento a Rubén Nápoli quien fuera el diseñador y el gestor ante las autoridades de la ciudad para llevar a cabo este sueño.
Mi agradecimiento a mis hijos Luis César, Adriana y Germán Cárcamo; a mis nueras Claudia Colaccini y Silvana Rubulotta, a mis nietos Camila, Agustín y Ana Clara, a mis consuegras Marta Caporaletti y Silvia Negrello.
También a nuestra amiga poetisa Nelli Garay, siempre junto a nuestros momentos felices.
A mi compañera del taller de fotografía Hada Berchasky.
Y a los escritores Liliana Farah, Viviana Maldonado y Juan Federico Torres por estar a nuestro lado.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Por "FRONTERAS DEL VIENTO"
Esta placa se coloca en nombre de las escritoras Violeta Cerceau, Myriam Mena, Ana María Daviou y Haydée Norma Podestá.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Concurso literario en Junín
SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES
Mary Viccini y Melina Balderrein fueron las ganadoras del concurso
El jurado estuvo integrado por la profesora de Letras Jorgelina Bellone, el escritor Darío Lobato y el Presidente de ASOLAPO en Argentina, Norberto Pannone.
29 de agosto de 2013
La programación fue dirigida por el maestro de ceremonia Edgardo Barrionuevo y amenizó musicalmente el coro Voces de la Tercera Edad, dirigidos por el profesor Dante Cruz. Luego, la diputada Valeria Arata donó una bandera argentina de ceremonia. Más tarde, el ballet “Tierra Madre”, dirigido por la profesora María Eugenia Alvear, deleitó a los presentes. Para finalizar se brindó un vino de honor.
Adultos Poesía:
- 1 premio: “Presentir”, Mary Viccini, de San Nicolás.
- 2 premio: “Más allá de la materia”, Ana María Davion, Rosario.
- 3 premio: “Noche de Amor”, de Guillermo Santo Ledri, Gualeguaychú, Entre Ríos.
- 4 premio: “Soledad”, Verónica Petasne, Capital Federal.
- 5 premio: “Fui alguien, fui algo”, Damián Andreñur, Villa Elisa, La Plata.
- Menciones de honor: Jorge Hermiaga, de Moreno; Enrique Scarpatti, Junín; Etel Carpi, General Viamonte; Juan Carlos Rodríguez, Venado Tuerto; Héctor Grillo, Junín y Susana Tranzillo, Ituzaingó.
Adultos Narrativa:
- 1 premio: “El amor en los recuerdos”, Melina Balderrein, Ascensión.
- 2 premio: “Ellas”, María del Carmen Escobar, Pergamino.
- 3 premio: “Reminiscencias”, Eduardo Kerschen, Garín.
- 4 premio: “La polilla en el claustro”, Haydee Podestá, Rosario.
- 5 premio: “Alta competencia”, Dora Panichelli, Junín.
Menciones de honor: Eduardo Borawski Chanes, Mar del Plata; Alejandro Pérez Roulet, Ciudad de Buenos Aires; Osvaldo Panci, Junín; Susana Martín, Florida, Buenos Aires; Ilda García de Garbarino, Junín; Raúl Lombardi, La Plata; Ana María Bertuzzi, Junín y Luis Becerra, Junín.
Juveniles Narrativa.
- Categoría A: 1° premio: “Inventor”, de Regina Mancino, Junín.
- Categoría B: 1 premio: “La fotografía”, Daira Mortarino, Junín y 2º premio “La gran aventura del mono Tití”, de Ramiro Muñoz, Junín.
- Categoría C: 1 premio: “Mil dibujos o una sirena”, Juan Agustín Otero, Capital Federal.
Juveniles Poesía:
- Categoría B: 1 premio: “La carrera contra el miedo”, Catalina Molnar, Pehuajó y 2 premio “El premio”, Facundo Turchi, Junín.
La comisión directiva de SADE entregó un certificado al presidente de Asolapo en la Argentina, Norberto Pannone, como fundador dando el nombre de socio honorable.
jueves, 29 de agosto de 2013
PÁJAROS
¿Dónde están los sueños de los pájaros?
¿En qué suspiro del éter esconden sus gorjeos?
Cuando la magnitud del sol se eleva altanera,
¿dónde canta sus recuerdos el pájaro viajero?
Su levedad de plumas esconde la nostalgia
de los que vagan los espacios infinitos
y regresan con el alma plena de paisajes
al cerco amante de un nido tibio.
Entonces trina el despertar del goce
de saberse el dueño de las ramas
del árbol que comparte la solitaria vida
de quien con la misma vida se hermana.
Por eso el destino de los pájaros
es regalarnos la música que brota
de la profunda belleza de su alma
para morir un día sin que sepamos dónde
expirará en el aire su postrera nota.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 22 de agosto de 2013
Derechos reservados
viernes, 5 de julio de 2013
MENDIGO
oculta en el hueco de alguna pared
sombra de una vida errante
de la persona que pudiste ser.
Un hato de harapos, mugriento,
que tiembla de frío cuando muere el sol
en los callejones de tiempos perdidos
de noches con hambre y sueños sin voz.
¿Dónde extraviaste los días de infancia?
El ayer de risas, ¿dónde ocultará
la cálida mano que guió tus pasos?
Al niño inocente, ¿quién recordará?
Un viento de olvido te nombra
donde la palabra amor se extravió
mientras desovillas tu cuerpo aterido
buscando el mendrugo que el hambre negó.
Reintentas los pasos, cansino mendigo,
por calles ajenas, con tu libertad;
y vas como sombra, perdido en espejos,
despreciando al mundo y su necedad..
Cada día pasa, cada noche vuelve,
girando inercias en tu carrusel
y muerde la sombra de viejos portales
un sollozo amargo cada anochecer.
HAYDÉE NORMA PODESTÁ (Derechos reservados)
miércoles, 19 de junio de 2013
VICISITUDES DE UN DOCENTE
Me levanto a las seis de la mañana. Debo concurrir a una de
las escuelas secundarias donde estoy desarrollando el curso “Educar para un
mundo mejor”.
Como soy una de las personas inundadas (en Rosario) del 19
de diciembre de 2012, recién hace tres semanas que pude comprar el calefactor
que se me arruinó con la inundación…pero…aún no tuve tiempo de llamar al
gasista que me lo debe cambiar; demasiados compromisos que me tienen fuera de
mi casa y, sinceramente, para atender a quien debe hacer el trabajo debo estar
en ella por lo menos una mañana entera. Eso significa que la casa está helada y
que antes de lavarme la cara debo prender el horno de la cocina, elemento
sustituto del calefactor y también enchufar el caloventor para no morirme de
frío. A esta hora hace una temperatura de 0º con una sensación térmica de -4º.
Confieso que tenía ganas de remolonear, de no ir hasta la
escuela. Especulaba con que hoy se haría el acto por la bandera, que quizá los
chicos entrarían más tarde…mas como me había comprometido todos los miércoles
en el primer módulo de clase, pudo más mi responsabilidad (¿estúpida
responsabilidad en un mundo cada vez más irresponsable?) y me fui vistiendo,
tomando mis pastillas, desayunando, atendiendo a mi perro, controlando que
estuviera todo el material de clase en el portafolios y, a partir de las siete
y cuarto hasta las siete y media, intentando comunicarme con la escuela con la
débil esperanza de que una voz me informara de que no había clase desde tan
temprano.
¿Nunca necesitaron comunicarse con urgencia con alguna
institución? Entonces ya sabrán que esa comunicación es imposible. En mi caso
el teléfono estaba permanentemente conectado a un contestador que me remitía a
un número particular.
Responsablemente, me puse mi boina de lana, me emponché lo
más que pude, cargué el portafolios en el auto y salí para la escuela en
cuestión, dándome cuenta de que me había olvidado la bufanda pero sin tiempo de
volver a buscarla debido al horario demasiado justo para llegar a ella.
Las calles aún se iluminaban con sus faroles y los vehículos
que circulaban a esa hora estaban tan malhumorados como el mío por el apuro de
sus conductores, los baches, las pérdidas de agua en el pavimento, los
corralitos, las luces altas, los semáforos, los ómnibus que se creen dueños de
los espacios mínimos en las arterias con mejorado y zanjas…todo eso en el
recorrido de quince cuadras que me separaban de mi objetivo.
Llego…¡Ah, la visión de la escuela iluminada, promesa de
calor en esa mañana que acusaba -2º y
una sensación térmica de -6º,pues cerca de la salida del sol, no sé por qué,
siempre descienden las temperaturas!
¡Ah…la visión de los salones con bancos desocupados, de las
rejas cerradas (aún las que permiten entrar al estacionamiento) y de un grupo
indefinido de personas amontonados contra la puerta de ingreso!
Dejo el auto en la calle, no bajo el portafolios por las
dudas de algún robo, y casi corro hasta la puerta del establecimiento
intentando abrir el portón. Detrás de una bufanda, unos ojos me dicen -¿o fue
una voz escondida debajo de los ojos?- que entre por la otra puerta. Me resigno
a ser sólo una pasajera de la calle y le pregunto, entre los barrotes, a la voz
si los chicos ingresan más tarde por el acto. Me responde que el acto fue ayer
y que hoy los chicos no vienen porque hay una jornada. Me guardo las ganas de
soltar un buen insulto, viendo a ese grupo de docentes que llegaron temprano y
que deben esperar en el frío del amanecer, parados, soplándose las manos, a que
se cumpla rigurosamente el horario de entrada de la jornada, 8 hs de la mañana,
para que algún portero abra las puertas y puedan entrar al calor de la escuela.
Después de todo, yo me volvía a casa, a tomarme un café y a
descargar mi bronca en estas líneas antes de salir otra vez al frío de un
invierno que nos jaquea entre altas y bajas temperaturas, según el humor de ese
día.
martes, 11 de junio de 2013
LA VOZ
Mi cuento "La Voz" mereció Mención de Honor en el Concurso "La pluma de plata". Pehuajó, 8 de junio de 2013
El auto corría por la monótona carretera secundaria. Como un trazado paralelo, algunos kilómetros a la derecha, se veían las luces de los vehículos que transitaban por la autopista. Pensó que hubiese podido continuar por aquella para acelerar el ritmo de su viaje pero algo, como una fuerza extraña, parecía querer detenerlo en el tiempo y retardar el final que lo aguardaba. Recordó cuántas veces había experimentado la sensación de estar en el lugar y en el tiempo equivocado y esa necesidad que lo atenaceaba de mantenerse fuera de lo que en ese momento estaba haciendo.
Cuando era muy niño y compartía con sus hermanos los juegos en el patio de la vieja casona paterna, de pronto, sin poder explicárselo, se quedaba quieto, con la sensación que todo a su alrededor se desvanecía y sólo existía él, en el medio de esa rara luz difusa que lo envolvía. Entonces, desde muy lejos parecíale oír el eco de una voz que murmuraba un mensaje ininteligible. Quedaba así, inmóvil, hasta que algunos de sus hermanos mayores lo sacudía, riendo o malhumorado, gritándole que continuara jugando.
Aprendió a anticipar los síntomas de evasión de la realidad cotidiana aislándose de quienes compartían con él ese momento para que no lo despertaran bruscamente de la búsqueda entre las telarañas del ensueño de esa voz que transmitía –estaba muy seguro de ello- un mensaje que era fundamental que descifrara. Pero la voz persistía en mantenerse en la distancia y era apenas como el eco de las cosas no pensadas.
Después, a medida que crecía, la sensación se encarnó como una segunda piel y comenzó a restarle importancia, despertando naturalmente de las fugas de la realidad para seguir con lo que estaba haciendo. También los otros se acostumbraron a lo que llamaban “su personalidad de artista” y dejaron de prestarle atención, más aún cuando sus aislamientos fueron siendo cada vez menos frecuentes en tanto envejecía.
Sin embargo, aquella tarde, mientras compartía la charla habitual con sus compañeros del café del barrio, mirando la cansada piel de sus manos que sostenían las cartas para el truco que determinaría quiénes pagaban las cervezas, comprendió que la sensación volvía. Sacudió los hombros para desprenderse de ella pero ésta le abofeteó la cara con el eco de la voz.
Una desesperante necesidad de huir lo poseyó y parándose repentinamente mientras la silla y barajas se desparramaban sobre el gastado piso de madera, envuelto por el asombro y las protestas de sus compañeros de juego, salió a la calle, se subió al automóvil y comenzó a conducir como un loco por la autopista hasta llegar al cruce con la carretera vieja…ésa, por donde ahora iba sintiendo que el tiempo se desaceleraba y se reconstruía en una dimensión distinta porque de pronto ya no iba no sabía dónde sino sentía la seguridad de regresar a un punto perdido de su infancia el cual lo catapultaba a la entrada de aquella ruinosa casa a la que lo llevara su impensada carrera, hasta la sala en semipenumbras donde una mujer anciana, que salmodiaba “no me olvides, no me olvides”, le tendía los brazos, lo tomaba, lo acunaba en ellos y abrazándolo con sus últimas fuerzas como para que no volvieran a arrancárselo, dejaba ir su alma en un suspiro mientras él comprendía al fin que el mensaje de la voz era el llamado de su verdadera madre.
Haydée Norma Podestá
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jueves, 6 de junio de 2013
SONETO A LAS ARVEJAS
Este soneto nace de una idea de recetas económicas del
poeta y cantautor Rubén Pérez de Pehuajó y por un
comentario en broma de mi amiga escritora Amalia Isabel
Daibes.
Arvejas
de mi quinta, prisioneras
de la
chaucha que amante las contiene
cual útero esmeralda que las tiene
ocultas de
miradas indiscretas.
Se resiste el alma de la planta
al sentir que maduran en
su seno
pues piensa en los recolectores dedos
que arrancarán
de cuajo esas vainas.
Después vendrán los tiempos de mezclarse
con las otras
arvejas enclaustradas;
de su final destino ignorantes
pues no saben las
verdes ahiladas
que irán, de la cocina, en los estantes,
por un sino voraz,bien
enlatadas.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 6 de junio de 2013
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