domingo, 31 de octubre de 2010
FELIZ DÍA DEL POETA VIRTUAL!!!!!
Como un homenaje a todos, a todas, les comparto la poesía que inicia mi libro inédito "Mascaradas", escrito y armado a mis doce años, con toda la ilusión de un camino sorprendente por delante...Hoy, casi al otro extremo del camino, puedo continuar maravillándome de que la VIDA me siga sorprendiendo...y de que mis ilusiones y mis sueños sigan corriendo delante mío para estallar en carcajadas cuando se hacen realidad...REALIDAD Y PROYECCIONES...Dos palabras claves de mi existencia, ésta que amo y que agradezco cada día. Soy FELIZ, con mis penas y mis alegrías.Creo en Dios, tengo una familia maravillosa, amigos "de fierro"...y vivo rodeada de mis hijos y nietos en el solar de mi infancia...aunque "la vida, las cosas...¡no vuelvan jamás!"
TRISTEZA
Tristeza azulina que invades mi alma,
¿por qué con tus garfios lasceras así?
¿por qué lentamente consumen tus llamas
mi sana alegría? ¿por qué muero así?
¿Por qué por las noches te llevas mis sueños?
¿Por qué, por el día, me vistes de gris?
¿Por qué no te alejas buscando otro dueño?
¿Por qué me torturas con mano sutil?
¿Dónde está el puerto que, seguramente,
con amor de madre me abrigará?
Todo se ha fundido en mansa corriente:
la vida, las cosas...¡no vuelven jamás!
¡Qué diferencia entre la adolescente en ciernes y la adulta joven eternamente de espíritu que soy hoy!...
La esperanza, las ganas , la pasión, el amor me animan mucho más que la tristeza...Sin embargo, en el fondo de mí misma, encerrada en una cajita, que a veces se abre sin que yo quiera, residuos de esa tristeza que me poseyó adolescente, florecen en esos momentos de melancolía en que necesito aislarme al pie de mis viejas casuarinas, sentada en sus raíces, con las piernas recogidas entre el abrazo de mis manos y la cabeza en mis rodillas para pensar en por qué no fue lo que no fue...
sábado, 23 de octubre de 2010
BALANCE...
Cansada de mirar al sol,
deslumbrados mis ojos por sus luces,
me refugio en las sombras de la noche,
compañera silente de mis fantasías
mas recónditas.
Abrevando pausadamente
en las agridulces aguas
del pasado
atraigo hacia mis sueños
las deudas de la vida
para mi propia vida
Y en el debe-haber de mis acciones,
chapoteando en el saldo resultante,
como en barro de roja greda
inundado por las lluvias de los años,
inquiero del destino las incógnitas
de lo que pudo ser
y se alejara
en las desleídas brumas
de lo no gozado.
Como aves nocturnas, persistente
bandada de voces y silencios,
me atropellan las opciones desechadas
por la libre elección
de otros intentos.
Revolotean, chillando memoriosas,
preguntando los por qué
de sus descartes
y la última razón de elecciones
que -quizá- desviaron del curso de mi vida
los sueños azules de la infancia.
Sobreviví
¡quién puede dudarlo!
a los cachetazos
y a los golpes de esta vida,
mientras los instantes de felicidad
reconquistados
me acarician la cabeza
con su sombra
prometiéndome luceros de ternura
en esta senda
que desando día a día.
Sobrevivo
¡quién puede negarlo!
en un cielo irisado
por el amor que respiro en torno mío.
Sobreviví...
gracias a mis ansias.
Sobreviví
por el cuidado paternal
de mis ancestros.
Sobreviví
a la negrura espesa del fracaso
porque a la vida se la honra...
¡resistiendo!
Haydée Norma Podestá
Rosario, 23 de octubre de 2010
Santa Fe, Argentina.
Derechos reservados
jueves, 21 de octubre de 2010
ORO Y SANGRE
El desierto brilla aúreo...
¡Todo es oro en el crepúsculo!
Oro tibio
en el sol adormecido.
Oro suave
la claridad que envuelve
la montaña.
Oro líquido
las corrientes que se enlazan
bajo tierra.
Oro rosa
los alados mensajeros que amortajan
la faz pálida.
Oro negro
mi cabello suelto al tiempo.
Oro blanco
mis mejillas apagadas.
Y una nota discordante:
Los rubíes vacilantes
que recorren mis entrañas.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 27 de agosto de 1961.
derechos reservados
martes, 5 de octubre de 2010
PARA TI
Haydée Norma Podestá
Rosario, 19/01/61 (Santa Fe, Argentina)
Derechos reservados
martes, 21 de septiembre de 2010
¡¡¡FELIZ PRIMAVERA!!!
lunes, 20 de septiembre de 2010
LOS CUADERNOS
No podía concentrarme. Leía y leía sin entender nada.
¿Cuántos años habían permanecido esos cuadernos ocultos en el rincón de la biblioteca? ¿Cuánto tiempo hacía que no los abrían? ¿Cuál fue la postrera vez que ojos humanos se habían posado sobre sus páginas, otrora blancas y ahora amarillentas y con ese olor rancio a las cosas guardadas demasiado tiempo?
Al principio fue sólo un simple pasar las hojas. De pie, ante el estante, tomé uno, al azar, y lo abrí respondiendo a una curiosidad que nunca antes me había tentado.¿Por qué ese día, precisamente, habían llamado mi atención?
Después de un rato, tuve que sentarme, con la pila de añejas tapas a mis pies. Comencé a acomodarlos por las fechas: 1957, 1960, 1966…y así seguían hasta alcanzar el año…bueno, ningún año de este siglo.
Casi ni dudé que pronto me aburriría de la lectura y me iría de la atmósfera conventual de la biblioteca buscando más gratas ocupaciones. Las ventanas estaban cerradas pero intuía el olor a jazmines que anticipaba la primavera y la idea de gozar del calor del sol era tentadora. Sin embargo, algo me contuvo, y mi mano, independizándose de mi voluntad, se adelantó para tomar el primer cuaderno. Me impactó desde su comienzo la visión de la casa. ¡Estaba tan bien descripta! Podía recorrer cada una de las habitaciones, percibir los pormenores de sus detalles. Después de todo, ese florero de cristal no me era desconocido. Recordaba haberlo visto en un mueble de mi propia casa.
Un pesado reloj de pie, cada tanto, con la monotonía de sus años, dejaba desgranar sus campanadas que yo escuchaba lejanas y perdidas, tan atrapada me mantenía la vida prisionera en las palabras.
Las ventanas se abrieron silenciosamente y un aire mohoso, de olor marchito, movió las cortinas…
En ese instante me sonrió…No sé cómo pero estaba allí, parada ante mi asombro y me sonreía… Simulé ignorarla. Volví mis ojos a las páginas que me esperaban sumergiéndome en la lectura. Gestos y voces ya idos, escenas fenecidas, preocupaciones, alegrías, llantos, todo se mezclaba en ese caleidoscopio del pasado.
Mientras continuaba febrilmente la lectura presentí como todo a mi alrededor se transformaba. Cuanto más me adentraba en esas historias por ella vividas, mayores eran los cambios en mi entorno. La casa de los cuadernos ya no era algo presentido; lentamente iba cobrando realidad. Pensé que podría tocar los objetos próximos con sólo estirar mi mano, que podría pararme y caminar, recorrerla palmo a palmo.
Levanté la vista. Ella aún estaba parada frente a mí, sonriendo bobamente. Sentí que las fuerzas me abandonaban, que mi cuerpo era atraído hacia la tierra como si soportara un enorme peso mas no intenté pararme. No sé cómo se prendió la luz de un velador sobre una mesa cercana. Porque había anochecido. Yo leía, leía, leía, tanto que las historias de esa vida ya eran mis historias, eran mi vida.
Cuando miré mi cuerpo de soslayo, vagamente me estremeció un escalofrío. Mis ropas no eran las que usaba esa mañana…eran otras…eran las de la mujer que me sonreía. No obstante, yo seguía ahí, sentada sobre la alfombra espesa y gastada, con olor a naftalina. Leía apasionadamente, no podía abandonar esos cuadernos que iban cambiando de lugar a medida que los devoraba.
“Estás llegando al fin” sentí que me susurraba…Extraño, ya no sonreía. Ahora su mirada se apoderó de mis ojos y pude visualizar su historia como reflejada en un espejo…Comprenderla. Porque yo ahora era ella…y ella comenzó a moverse transformada en mi imagen, en este ser joven, pleno de vida e ilusiones, que ya no me pertenecía.
Como flotando en el aire, sigilosamente, caminó hacia la puerta, la abrió, se dio vuelta y me sonrió nuevamente. Detrás de su silueta recortada en la claridad lunar, en ese mundo del 2010, pude ver mi casa, saber que allí estaban mis amigos, mi familia, mis cosas de todos los días.
La puerta se cerró bruscamente y quedé atrapada -¿hasta cuándo? – en esa casa fantasmal que muchas veces había visto al atardecer, como un reflejo del sol poniente, sobre mi propia casa. Entonces supe con la claridad de una revelación, que así era la casa derruida para edificar la nuestra…la casa ancestral donde habitara la abuela de mi abuela, muerta aún joven. La misma que tomó mi cuerpo, abrió la puerta y se perdió en el mundo real para vivir otra vez su historia en los umbrales de un nuevo siglo.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 9/11/2005
Santa Fe, Argentina
Derechos reservados





