martes, 7 de octubre de 2014

AGONÍA



Miró una vez más hacia el mar. Un mar tan invernal como la nieve que lo cubría todo. Un mar fantasmagórico. Con remolinos neblinosos danzando desde la superficie. Pensó en la atracción que ejercía sobre él y un aullido profundo surgió de su garganta.
Allá, no muy  lejos, el hombre escuchó el aullido y tomando su arma casi sin pensarlo, salió al paisaje nevado.
Como desprendidos de su cuerpo sintió sus pies moverse hacia el agua. Uno, dos, tres...cuatro pasos. La irrealidad desconcertante del horizonte se acercaba y se alejaba extrañamente.
Comenzó a olisquear el ambiente. El instinto para descubrir el peligro  se alertó con el olor que entraba por sus narices. El enemigo rondaba  cerca.
El hombre caminó hacia el mar. Vio la silueta casi diluirse entre la niebla. Maquinalmente apoyó el arma contra su hombro y disparó al bulto.
Algo gélido y amorfo le traspasó el cerebro. Trastabilló... El aullido del viento lo arrastraba a la orilla. Recordó otro tiempo y otro lugar cuando también se había sentido atrapado pero entonces, en la algarabía estival. Aquella vez, el canto roto de un grillo lo había sumergido en oleadas de calor insoportable… Ahora comenzaba a congelarse. En cuerpo y en espíritu.
El hombre miró al animal moverse con dificultad y se sonrió.
¿Qué le estaba pasando? Tenía la pesadez de una escultura de hielo, de un témpano glacial y puro... Si lo golpearan, sonaría como una copa de cristal.
¿Qué le estaba pasando?
No podía hablar, no se lo habían concedido. Era una especie inferior .Pero pensaba…Aunque no lo entendieran  pensaba y se repetía el mismo pensamiento  en su cerebro
“¿Qué me está pasando?                                                   
¿Qué torbellino me convoca?
¿Adónde me lleva el túnel en que se transforma esta espiral de neblinas?”
El hombre sintió el frío que le mordía el cuerpo y recordó el calor de la cabaña.
Uno, dos, tres...cuatro pasos. Y se dejó arrastrar cada vez más rápido. Giraba y giraba. Su cuerpo irradiaba una especie de luz blanquecina, cenicienta. Sintió que partículas luminosas atravesaban cada célula de su ser y lo convertían en un caleidoscopio. En un instante todo él era luz. Algo, como la aflautada música de cañaverales en las riberas de su infancia, se escuchaba. Elevándose cada vez más en el aire, llegó a tocar la nada.
Poco después cayó.
Sin el respiro de una transición. Como un negro títere roto.
Cayó.
Una nieve tan lisa como el mar lo recibió...muerto.
El hombre lo vio caer. Lo vio teñir de rojo la nieve. El rojo le recordó el fuego que ardía en la chimenea de su refugio.
Detrás del golpe seco de su cuerpo se habían apagado el fogonazo y el eco del estampido de esa arma que aún se estremecía  en las manos del cazador.
El hombre se volvió a la cabaña. Ni siquiera se molestó en levantar el cuerpo del viejo lobo muerto.

Haydée Norma Podestá
En "Mundo real...mundo fantástico", Granadero Baigorria, Acuarela, 2014.

domingo, 3 de agosto de 2014

ESE HOMBRE

 Comparto esta bella poesía de Silvia Negrello, de su libro "Mares"


 Ese hombre
me habita, vuela permanente en mis pensares,
ruge como fiera endemoniada
invadiendo primaveras en mis sueños,
me habla, reconozco a la distancia
el sonido de su voz inimitable, calma, posesa
logrando elevar mi naturaleza, mi llama.

 Ese hombre
me hace sentir su reina.
Desborda mi pasión que está cautiva,
en sus manos de escultor vibra en poesía,
construye día a día nuestro amor,
despierta con sus besos mi letargo
formando remolinos dentro mío.

 Ese hombre
va dejando estelas en mi cuerpo,
señales de amor que voy pariendo
aguardando noche a noche con desvelo.
Me mira con sus ojos color cielo
trasciendo, dejo de ser yo,
levitando mi cuerpo hacia otra dimensión
y en otros tiempos.



                                                                  

lunes, 21 de julio de 2014

PAISAJE ISLEÑO


Amanece
un capullo de sol
en el horizonte incierto
de las islas.
En la verdinegra sombra
de la arboleda
oculta su temblor de plumas
el coro mañanero.
Refleja el río
la placidez del cielo.
Todo es calma
en el laberinto interno
de arroyos y lagunas.
El agua se desliza
bebiendo el paisaje agreste
que su reflejo acuna.
Zumba un mangangá
su ronca alegoría
dentro de un tronco yerto
mientras, de un cardenal,
la roja flecha
se pierde fantasmal
en la agonía cárdena
de un viejo ceibo.
En un místico susurro
los humedales
esconden la vida misteriosa
de las islas.
Haydée Norma Podestá
En "Desde mis silencios"
Rosario, Santa Fe, Argentina.

domingo, 22 de junio de 2014

JUEGA CON MIS SUEÑOS...


¿Recordás Jeme cuando al despedirte me dijiste "Juega con mis sueños"?


Juega con mis sueños...
los que tú me inspiras
cuando con mis manos
mariposas lilas
desfleco en el aire,
ciñendo los cuerpos,
nutriendo las carnes,
bebiendo los tiempos.
Abrázame fuerte...
no me dejes solo
que en la lejanía
yo me vuelvo loco
si pierdes presencia,
si vistes de olvido
si muy dentro mío
se forja tu ausencia.
Quédate a mi lado...
que la noche es breve
y los días largos.
Deja que mis dedos
dibujen tu cuerpo
y que amanezcan
trenzando tu pelo;
se vuelvan palomas
en el hueco tibio
de mi amor secreto.
Bésame en la boca
la risa de niño
que por ti despierta;
no te vayas nunca
que mi sangre arde
por los rosedales
de tu piel sedosa.
La umbría susurra
gimiendo su goce,
deslizando el alba
la silente calma
que muerde la noche.
Quédate a mi lado.
Con mis sueños, juega.
Abrázame fuerte.
No me dejes nunca.
Bésame en la boca.

Haydée Norma Podestá.

Fisherton, 23/4/14

jueves, 15 de mayo de 2014

SI ACASO TE FUERAS




Seguirá la vida
y tú estarás en mí, presente, muy cerca,
aunque te hayas ido, aunque ya no vuelvas…

Pasarán los años
pero no el recuerdo;
volverá de nuevo otra primavera,

Pasarán los días, los meses,
veranos y otoños, las uvas, las fresas. 

Volverán de nuevo los crudos inviernos,
y seguirás en mí, como lluvia eterna,
como helado viento que del norte venga.

Fluirán los arroyos
con leve murmullo
y cantos de grillos después de la siesta,

Tú, estarás viviendo siempre en mi recuerdo,
estarás en mí, presente, muy cerca,

Yo,te estaré esperando junto a la vereda
aunque te hayas ido… aunque nunca vuelvas…

Autor: Pablo Avendaño Lara

jueves, 3 de abril de 2014

POEMA VII


Desde mis veinte años...

Poema VII
Pasará el tiempo 
del azahar fragante; 
con los ojos secos guardaré tu ausencia.

Pasará el tiempo
de los trigales verdes;
con mi mano mustia te abriré la puerta.

Pasará el tiempo
de las tranquilas horas;
con el cuerpo yermo presentiré tu sombra.

El río ya no canta.
Murmullo interminable,
ahogará las voces,
ahogará sollozos,
cumpliendo en tu ausencia
el fin de mis cenizas.

Ahora
ya te has ido.

Pasará el tiempo...
el de mis manos huecas.
Preso en mi garganta
aún el grito ha muerto.
No hay un vivir sin horas
ni hay un sufrir eterno.

Haydée Norma Podestá.
Fisherton, 18/2/63. 
(En "Cantos rojos. Cantos negros.", inédito)

viernes, 21 de marzo de 2014