Una bella creación de la poetisa Viviana Maldonado.
La noche habla,
Por si sola,
Oscura, silenciosa.
Las estrellas que brillan
En lo alto del cielo…
Parecen farolas perdidas,
En lo infinito del universo.
Esas noches sin ti…
Las que vivo,
Las que tengo.
Trato de percibir,
El aroma de tu piel;
El susurro de tu voz,
El suspiro, tu aliento,
En medio de mi silencio.
Noche sin ti,
Es invierno, el frío
De las sábanas;
Es inteso,
Sobre mi cuerpo.
Noche sin ti
Devuélvemelo por un momento,
Aunque sea un rato;
Házmelo ver en mis sueños.
AUTORA : VIVIANA . E . MALDONADO
DERECHOS RESERVADOS
ROSARIO – PCIA –DE SANTA FE
DEL LIBRO : “ EL AMOR NO SE VE … SÒLO SE SIENTE ”
jueves, 13 de febrero de 2014
miércoles, 12 de febrero de 2014
SENTIMIENTO
En la fragilidad
del cristal atardecido
mi alma de libélula
se libera.
Liba la tarde
el postrer rayo de sol
y yo me elevo
más allá de mis murallas.
Viene la noche.
La primer estrella
ilumina
mi nostalgia.
Haydée Norma Podestá
Funes, 12/2/14
Derechos reservados
sábado, 1 de febrero de 2014
GÉNESIS
Fotografía autor: Haydée Norma Podestá
La lluvia se desliza mansamente
sobre la gravidez presentida
de la tierra.
La cubre amante,la fecunda,
con sus amorosos besos milenarios.
La tierra la recibe por sus poros
mientras penetra
hondamente sus entrañas.
Revienta la semilla en su seno
alzando su timidez de brote
hacia el cielo
donde un sol de primavera entibiará
su savia
renovando un atemporal génesis embrionario.
A la noche, la luna arrullará
a la planta
que devendrá en un árbol,
de esperanza.
Plantarás la semilla,
cuidarás el árbol.
La tierra agradecida
teñirá de verde
tus manos y tus pies
y la eterna canción de vida
que brotará en tus labios.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 1 de febrero de 2014
La lluvia se desliza mansamente
sobre la gravidez presentida
de la tierra.
La cubre amante,la fecunda,
con sus amorosos besos milenarios.
La tierra la recibe por sus poros
mientras penetra
hondamente sus entrañas.
Revienta la semilla en su seno
alzando su timidez de brote
hacia el cielo
donde un sol de primavera entibiará
su savia
renovando un atemporal génesis embrionario.
A la noche, la luna arrullará
a la planta
que devendrá en un árbol,
de esperanza.
Plantarás la semilla,
cuidarás el árbol.
La tierra agradecida
teñirá de verde
tus manos y tus pies
y la eterna canción de vida
que brotará en tus labios.
Haydée Norma Podestá
Rosario, 1 de febrero de 2014
sábado, 25 de enero de 2014
VIEJA CASA
Este bello y sentido escrito pertenece al poeta chileno Gérak Millalonco Velásquez, organizador del Primer Congreso por la Paz y la Identidad de los Pueblos, Chiloé, Chile, 19 al 24 de febrero de 2014.
Los restos de una vieja casa,
inevitablemente trae recuerdos en sus tejuelas.
El desahogo entre las arenas
me mostraron llagas en los varallones
tristeza y lagrimones impregnados en
las arenas.
Las manzanas del entorno estaban adoloridas,
y hasta las murras envolviendo los mimbres
arrepentidas se mostraban con sus hojas cabizbajas.
Viejas estacas sin ánimo de envolver las tierras,
y viejas maderas guardan en sus grietas,
llantos, risas, sonrisas y gritos,
y en las flores moribundas se refleja aquel pasado,
golpes, comidas, fiestas, partos, agonías y velorios,
y todo está en el eco que en las viejas tejuelas parece
eterno.
Gérak Millalonco Velásquez.
CIELOS

Amo los cielos que se asoman a la mañana para despertar al día.
Los cielos plenos del mediodía cuando el sol acaricia nuestras sombras que nos abrazan y nos contienen.
Los cielos atardecidos con sus colores que buscan las miradas de los poetas.
Amos los cielos despejados y los que se visten y desvisten con nubes tan efímeras como el vuelo de una golondrina.
Los cielos tormentosos y oscuros preñados de lluvia y rayos.
Y amo los arco iris que me despiertan una sonrisa y la ilusión de poder trepar por ellos al cielo o de encontrar algún día el caldero que ocultan en sus extremos.
Haydée Norma Podestá.
Las fotografías son de mi autoría.
jueves, 16 de enero de 2014
LUNA NUEVA
Muy simple, con defectos...pero todo un logro, teniendo en cuenta que tuve explicaciones muy básicas sobre cómo usar el programa.
Otro comienzo en mis aprendizajes.
domingo, 12 de enero de 2014
LA POLILLA EN EL CLAUSTRO
Este cuento mereció el 4°Premio en el II Concurso de
Poesía y Narrativa “Luis Bernardino Negreti”, SADE (Sociedad Argentina de
Escritores) filial Junín, 2013.
¿Cuánto tiempo
hacía que Valentina vivía voluntariamente reclusa en la penumbra de esa
habitación que ella denominaba su claustro? El tiempo, que a veces pasa
lentamente y otras veces vuela impaciente, nada le decía, ya que, junto con el
encierro, había decidido no volver a darle cuerda al antiguo reloj de pie que
perteneciera a su abuela paterna. Por otra parte, la vieja criada, resabio de
mejores tiempos en la familia, que la atendía cotidianamente, era un fantasmal
contacto con el resto de la casa que ella se negaba a recordar como parte de su
existencia. A
su pesar, Valentina cada tanto rememoraba otros tiempos; aquellos de la infancia en que la casa se estremecía con
su risa y la de sus hermanos mientras corrían por las vetustas habitaciones de
sus ancestros o se deslizaban por los pasamanos de las escaleras hasta que los
detenían las grandes bolas de bronce que servían de remate a éstos. Eran los
días de su madre con su dulzura besucona y los de su padre, más serio y
distante, para quien los niños eran la consecuencia natural del matrimonio y la
continuidad segura del apellido en los hijos varones, a los cuales prestaba una
atención diferente que a las hijas mujeres. Eran cuando las historias
familiares se escribían con la alegría de vivir y las veladas atardecidas en el
salón grande que daba al jardín. Después la misma vida se fue llevando primero
a sus padres y luego a sus hermanas y hermanos varones, quienes se fueron de
este mundo solteros, dejando así caducos los sueños de posteridad del austero
jefe de la familia.
Entonces,
se fue encerrando sin darse cuenta en el cuarto que le servía de caparazón como
al caracol su casa, diferenciándose de éste en que no llevaba su casa a cuestas
mientras recorría el mundo de los vivos, sino que las cuatro paredes entre las
que transcurrían sus días la inmovilizaban en el fantasmagórico mundo de los
muertos. Sin
embargo, Valentina despertó esa mañana presintiendo que algo alteraría la
monótona
aceptación de su encierro. En la penumbra de su cuarto se movió como cada día
con el recuerdo exacto de la ubicación de los muebles mientras se vestía en
espera del llamado de su criada que llegaría como siempre con la bandeja del
desayuno. Miró a su alrededor las siluetas familiares, implantadas en sus
lugares correspondientes. Nada parecía fuera de lugar… ¿nada?
Sus ojos exploraron impacientes
respondiendo a la incómoda sensación que la iba poseyendo para descubrir el
motivo de su desazón.
Porque esa
mañana algo alteraba la umbría persistente. Atravesando el pesado cortinado, un
diminuto resplandor ponía una nota extraña, pues filtraba un débil rayo de sol
hasta sus manos.
Con
inexplicable esfuerzo se acercó, descorrió las telas desteñidas y abrió su
vida, después de tantos años, al sol de la mañana que la rescató con su luz
vivificante…mientras una polilla buscaba otro refugio donde esconderse.
Haydée Norma Podestá
Publicado en mi libro "Mundo real...mundo fantástico"(en edición)
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