UNO
Sierpe del río,
sueña un cielo azulino
desde la pampa.
DOS
El camalote
sueña islotes lejanos
de azules ojos.
TRES
Atardeciendo
rompe su carcajada
algún hornero.
CUATRO
Mi limonero
llora su azahar fragante
sobre el cantero.
Haydée Norma Podestá
lunes, 5 de enero de 2009
AGONÍA
Miró una vez más hacia el mar. Un mar tan invernal como la nieve que lo cubría todo. Un mar fantasmagórico. Con remolinos neblinosos danzando desde la superficie. Pensó en la atracción que ejercía sobre él.
Como desprendidos de su cuerpo sintió sus pies moverse hacia el agua. Uno, dos, tres...cuatro pasos. La irrealidad desconcertante del horizonte se acercaba y se alejaba extrañamente.
Comenzó a olisquear el ambiente. Algo gélido y amorfo le traspasó el cerebro. Trastabilló... El aullido del viento lo arrastraba a la orilla. Recordó otro tiempo y otro lugar cuando también se había sentido atrapado pero entonces, en la algarabía estival. Aquella vez, el canto roto de un grillo lohabía sumergido en oleadas de calor insoportable. Ahora comenzaba a congelarse. En cuerpo y en espíritu.
¿Qué le estaba pasando? Tenía la pesadez de una escultura de hielo, de un témpano glacial y puro... Si lo golpearan, sonaría como una copa de cristal.
¿Qué le estaba pasando?
¿Qué me está pasando, Señor?
¿Qué torbellino me convoca?
¿Adónde me lleva el túnel en que se transforma esta espiral de neblinas?
Uno, dos, tres...cuatro pasos. Y se dejó arrastrar cada vez más rápido. Giraba y giraba. Su cuerpo irradiaba una especie de luz blanquecina, cenicienta. Sintió que partículas luminosas atravesaban cada célula de su ser y lo convertían en un caleidoscopio. En un instante todo él era luz. Algo, como la aflautada música de cañaverales en las riberas de su infancia, se escuchaba. Elevándose cada vez más en el aire, llegó a tocar la nada.
Poco después cayó.
Sin el respiro de una transición. Como un negro títere roto.
Caía.
Una nieve tan lisa como el mar lo recibió...muerto.
Detrás del golpe seco de su cuerpo se apagaron el fogonazo y el eco del estampido de un arma que se estremecía de dolor en las manos de un cazador inexperto.
Haydée Norma Podestá
Primera versión. Este cuento fue reelaborado para su publicación en "Mundo real...mundo imaginario", Granadero Baigorria, Acuarela, 2014. Ver la nueva versión en este blog, con fecha 7/10/14.
Como desprendidos de su cuerpo sintió sus pies moverse hacia el agua. Uno, dos, tres...cuatro pasos. La irrealidad desconcertante del horizonte se acercaba y se alejaba extrañamente.
Comenzó a olisquear el ambiente. Algo gélido y amorfo le traspasó el cerebro. Trastabilló... El aullido del viento lo arrastraba a la orilla. Recordó otro tiempo y otro lugar cuando también se había sentido atrapado pero entonces, en la algarabía estival. Aquella vez, el canto roto de un grillo lohabía sumergido en oleadas de calor insoportable. Ahora comenzaba a congelarse. En cuerpo y en espíritu.
¿Qué le estaba pasando? Tenía la pesadez de una escultura de hielo, de un témpano glacial y puro... Si lo golpearan, sonaría como una copa de cristal.
¿Qué le estaba pasando?
¿Qué me está pasando, Señor?
¿Qué torbellino me convoca?
¿Adónde me lleva el túnel en que se transforma esta espiral de neblinas?
Uno, dos, tres...cuatro pasos. Y se dejó arrastrar cada vez más rápido. Giraba y giraba. Su cuerpo irradiaba una especie de luz blanquecina, cenicienta. Sintió que partículas luminosas atravesaban cada célula de su ser y lo convertían en un caleidoscopio. En un instante todo él era luz. Algo, como la aflautada música de cañaverales en las riberas de su infancia, se escuchaba. Elevándose cada vez más en el aire, llegó a tocar la nada.
Poco después cayó.
Sin el respiro de una transición. Como un negro títere roto.
Caía.
Una nieve tan lisa como el mar lo recibió...muerto.
Detrás del golpe seco de su cuerpo se apagaron el fogonazo y el eco del estampido de un arma que se estremecía de dolor en las manos de un cazador inexperto.
Haydée Norma Podestá
Primera versión. Este cuento fue reelaborado para su publicación en "Mundo real...mundo imaginario", Granadero Baigorria, Acuarela, 2014. Ver la nueva versión en este blog, con fecha 7/10/14.
jueves, 4 de diciembre de 2008
SOY
Todo el cielo es mío...
son míos los caminos...
Acecha la noche mi destino
en el parto de un sol
que comparte del día
mis andares.
"No soy de aquí,
ni soy de allá".
La voz del cantautor
resuena en mi nostalgia.
No tengo un tiempo
ni un lugar.
Eternidad mutante
soy.
Por eso voy
retrocediendo tiempos
Ni la tierra me posee
ni existo prisionera de las horas.
Mi vida
es toda la humanidad.
Haydée Norma Podestá
En "Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
son míos los caminos...
Acecha la noche mi destino
en el parto de un sol
que comparte del día
mis andares.
"No soy de aquí,
ni soy de allá".
La voz del cantautor
resuena en mi nostalgia.
No tengo un tiempo
ni un lugar.
Eternidad mutante
soy.
Por eso voy
retrocediendo tiempos
Ni la tierra me posee
ni existo prisionera de las horas.
Mi vida
es toda la humanidad.
Haydée Norma Podestá
En "Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
martes, 2 de diciembre de 2008
A VECES QUIERO LLORAR
A veces quiero llorar...
mi corazón se torna de humo
espeso humo negro
de chimenea industrial.
Brota por los poros de mi piel morena
sudando la tristeza que me abraza
abraza-abrasa mi corazón
que tamborilea
la pena-pena
de mis dolores...
Triste tristeza la que me embarga,
tristeza triste la que me agobia.
Mi rebeldía
rompe los moldes de mi negrura
con un gemido, largo
largo gemido aullido
que abofetea la cara impávida
de alguna luna...
Alzo mis brazos hasta su brillo,
puños cerrados,
ronco ladrido...
Un breve rayo
que me ilumine
raya en mi cara
una sonrisa.
Haydée Norma Podestá
En "Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
Rosario, 1 de diciembre de 2008
mi corazón se torna de humo
espeso humo negro
de chimenea industrial.
Brota por los poros de mi piel morena
sudando la tristeza que me abraza
abraza-abrasa mi corazón
que tamborilea
la pena-pena
de mis dolores...
Triste tristeza la que me embarga,
tristeza triste la que me agobia.
Mi rebeldía
rompe los moldes de mi negrura
con un gemido, largo
largo gemido aullido
que abofetea la cara impávida
de alguna luna...
Alzo mis brazos hasta su brillo,
puños cerrados,
ronco ladrido...
Un breve rayo
que me ilumine
raya en mi cara
una sonrisa.
Haydée Norma Podestá
En "Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
Rosario, 1 de diciembre de 2008
sábado, 24 de mayo de 2008
ESCLAVA
Esclava...
Estalló la palabra en mi oído
sublevando mi libertad espiritual
-incondicional construcción
de la esencia más íntima
de mi ser-
Pero...
¿qué incómodas resonancias conmovieron
la profundidad existencial
que me sostiene?
Tembló mi carne.
Un gemido atravesó la boca.
Pensó mi mente.
La luz de una duda
rasgó mi alma en dos.
Entonces
de la secreta hendidura
brotaron miedos inconscientes
a mi consciente estupefacto.
¿Silenciadas verdades?
Quizás...
Largo tiempo sumergidas
en el más recóndito punto
de mis entrañas.
Esclava...sí...
del egoísmo de los otros,
del dolor que me reclama,
del brindarme sin reservas,
del pensar cada cual
en sí mismo
y no cejar propósitos
cuando siento que no deseo ceder
ni tiempos,
ni palabras,
ni comprensión,
ni amistad
porque reclamo vanamente
-en ese sutil instante de mi vida-
la necesidad postrera
de recibir amparo;
y, sin embargo, ceder.
Ceder siempre.
Ceder a cada instante.
Ceder a los demás.
Postergarme.
¡Bienvenido dulce egoísmo
de pensar en mí!
Por un solo vocablo
-esclava-
mi alma, inquietud perpetua,
te acaba,
finalmente,
de adoptar.
Haydée Norma Podestá
Rosario, Argentina,21/04/08
Estalló la palabra en mi oído
sublevando mi libertad espiritual
-incondicional construcción
de la esencia más íntima
de mi ser-
Pero...
¿qué incómodas resonancias conmovieron
la profundidad existencial
que me sostiene?
Tembló mi carne.
Un gemido atravesó la boca.
Pensó mi mente.
La luz de una duda
rasgó mi alma en dos.
Entonces
de la secreta hendidura
brotaron miedos inconscientes
a mi consciente estupefacto.
¿Silenciadas verdades?
Quizás...
Largo tiempo sumergidas
en el más recóndito punto
de mis entrañas.
Esclava...sí...
del egoísmo de los otros,
del dolor que me reclama,
del brindarme sin reservas,
del pensar cada cual
en sí mismo
y no cejar propósitos
cuando siento que no deseo ceder
ni tiempos,
ni palabras,
ni comprensión,
ni amistad
porque reclamo vanamente
-en ese sutil instante de mi vida-
la necesidad postrera
de recibir amparo;
y, sin embargo, ceder.
Ceder siempre.
Ceder a cada instante.
Ceder a los demás.
Postergarme.
¡Bienvenido dulce egoísmo
de pensar en mí!
Por un solo vocablo
-esclava-
mi alma, inquietud perpetua,
te acaba,
finalmente,
de adoptar.
Haydée Norma Podestá
Rosario, Argentina,21/04/08
¡AY, PENITA DE LEJANÍA!
Por un camino lunar
cabalga mi pensamiento...
Crucial sendero que lleva
hasta encontrar mi destino
rozando tus sentimientos.
¡Ay, penita de lejanía
acompañando mi sueño!
Por las astillas del cielo
se reflejan las estrellas...
Espejos rotos de luces
que envían guiños de soles
para besarte en silencio.
¡Ay, penita de lejanía
suspirando por mi dueño!
Con un latido de brisa
palpita mi sangre inquieta...
Torrente de vino espeso
floreciendo en rojas rosas
para beberme tu aliento.
¡Ay, penita de lejanía
que muero y estoy viviendo!
La orilla oscura de noche
ya sangrante se desfleca...
¡Quién desandara caminos,
polvoriento del cansancio
de galopar contra el tiempo.
¡Ay, penita de lejanía
añoro a mi huanuqueño!
Haydée Norma Podestá
Este poema ha sido destacado en RED de ESCRITORES COQUIMBO
cabalga mi pensamiento...
Crucial sendero que lleva
hasta encontrar mi destino
rozando tus sentimientos.
¡Ay, penita de lejanía
acompañando mi sueño!
Por las astillas del cielo
se reflejan las estrellas...
Espejos rotos de luces
que envían guiños de soles
para besarte en silencio.
¡Ay, penita de lejanía
suspirando por mi dueño!
Con un latido de brisa
palpita mi sangre inquieta...
Torrente de vino espeso
floreciendo en rojas rosas
para beberme tu aliento.
¡Ay, penita de lejanía
que muero y estoy viviendo!
La orilla oscura de noche
ya sangrante se desfleca...
¡Quién desandara caminos,
polvoriento del cansancio
de galopar contra el tiempo.
¡Ay, penita de lejanía
añoro a mi huanuqueño!
Haydée Norma Podestá
Este poema ha sido destacado en RED de ESCRITORES COQUIMBO
MEDIANOCHE
Medianoche...
Luna llena...
Mi alma vaga inquieta
envuelta en los tenues tules
de translúcidos celajes
con que se arropa
la luna.
Milagrosa percepción
de míticas aventuras desandadas
paso a paso
por el espacio ausente
de lo que ya fue.
¿Añoranzas de las horas recorridas
de la mano condescendiente
de un destino
de crisálida casta
transformada en mariposa?
¿Ecos de reprimidos gritos libertarios
en un destino de pájaro
sin nido
sin cielo
sin árbol?
¿Sonoridad de voces perdidas
en lontananza de otros tiempos
reclamando
besos extraviados
en la vaga oscuridad
de lo que no fue?
Impetuosa proyección de deseos
informes e inconclusos
me impulsa hacia adelante.
El camino lunar
se define
entre el astro de la noche
y mi presencia.
Cobra perspectiva casi real,
se concretiza
materializando espacios.
Me atrae
me eleva
me aerifica.
Se verifica
la unión inseparable
de mi cuerpo y de mi alma
sobrevolando
los nocturnales territorios
infinitos
impensados
insondables
embrionándome en el seno
de esa maternal selene
que me vomitará
-mujer real y solitaria-
sobre el paso de las horas
que devienen,
hasta regresar
cíclicamente renovada
al vientre planetario
de la tierra-madre.
Haydée Norma Podestá
En"Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
Luna llena...
Mi alma vaga inquieta
envuelta en los tenues tules
de translúcidos celajes
con que se arropa
la luna.
Milagrosa percepción
de míticas aventuras desandadas
paso a paso
por el espacio ausente
de lo que ya fue.
¿Añoranzas de las horas recorridas
de la mano condescendiente
de un destino
de crisálida casta
transformada en mariposa?
¿Ecos de reprimidos gritos libertarios
en un destino de pájaro
sin nido
sin cielo
sin árbol?
¿Sonoridad de voces perdidas
en lontananza de otros tiempos
reclamando
besos extraviados
en la vaga oscuridad
de lo que no fue?
Impetuosa proyección de deseos
informes e inconclusos
me impulsa hacia adelante.
El camino lunar
se define
entre el astro de la noche
y mi presencia.
Cobra perspectiva casi real,
se concretiza
materializando espacios.
Me atrae
me eleva
me aerifica.
Se verifica
la unión inseparable
de mi cuerpo y de mi alma
sobrevolando
los nocturnales territorios
infinitos
impensados
insondables
embrionándome en el seno
de esa maternal selene
que me vomitará
-mujer real y solitaria-
sobre el paso de las horas
que devienen,
hasta regresar
cíclicamente renovada
al vientre planetario
de la tierra-madre.
Haydée Norma Podestá
En"Fronteras del viento", Granadero Baigorria, Acuarela, 2012
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